“A pesar de la tormenta”

Redacción

Por Redacción

Pasaban las horas y la lluvia no paraba. Y como siempre nuestro miedo era la casa de nuestra abuela, que en cada tormenta o lluvia torrencial se inunda, se sumerge y se van muchos años de recuerdos en cada baldeada.

Paró la lluvia, pero el agua no baja, sube más y más gracias a las grandes “represas” que se forman en las casas vecinas y fluyen formando un torrente que en segundos triplica el nivel del agua. Y la casa finalmente se inunda.

Mi abuela ya tiene más de 70 primaveras y no está en condiciones de acarrear baldes, pero lo hace, porque es su casa, su vida, su gallinero, su galpón, sus plantas. Es duro para mí, como nieto, ver cómo sus lágrimas se funden con las gotas de lluvia en su cara, ocultando la tristeza. Es duro ver cómo se borran etapas de una vida en una hora de temporal.

Pero como siempre las agonías, tristezas y momentos tensos de nuestro pueblo viven a la sombras de un gobierno, en el que el intendente es un inútil sinceramente (palabra menos ofensiva que tenía en mi cabeza) con menos luces que los faroles rotos que están en las calles del pueblo. Me da “cosa” pensar el hecho de que nuestro pueblo tiene idioteces construidas, plata gastada para contentar a tres personas que no caben en la lógica, y más cuando no hay una sola plaza decente; ni hablar de otras necesidades, básicas por cierto.

Y siempre hay personas que piensan que con un badén o inaugurar un poste de luz el pueblo vive feliz. Seducir a unos cuantos con palabras bonitas no es ser intendente, acá faltan huevos, y no se encuentran.

Por cierto, gracias a los bomberos voluntarios de Maquinchao, a operadores de maquinarias, a nuestro amigo Jorge Catriel, porque fueron sin esperar una llamada.

Hoy mi abuela sonríe otro día más a pesar de lo tormentoso del momento.

Hoy sacamos el agua y lo haremos las veces que podamos, porque no está para desperdiciar tiempo esperando a que el burro se despierte para trabajar.

Alfredo Ristol

DNI 36.849.775

Es duro para mí, como nieto, ver cómo sus lágrimas se funden con la lluvia en su cara. Es duro ver cómo se borran etapas de una vida en una hora de temporal.

Alfredo Ristol

DNI 36.849.775

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Es duro para mí, como nieto, ver cómo sus lágrimas se funden con la lluvia en su cara. Es duro ver cómo se borran etapas de una vida en una hora de temporal.


Pasaban las horas y la lluvia no paraba. Y como siempre nuestro miedo era la casa de nuestra abuela, que en cada tormenta o lluvia torrencial se inunda, se sumerge y se van muchos años de recuerdos en cada baldeada.

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