Abra Pampa, un antecedente negativo

Por Redacción

El proceso de remediación en Abra Pampa, otra de las localidades incluidas en el proyecto de saneamiento ambiental del BID, no es un antecedente alentador. Un informe de la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Texas, conocido en San Antonio, da cuenta de que en la comunidad jujeña, en la que en 1990 la minera Metal Huasi dejó abandonadas escombreras con plomo en medio del casco urbano, el procedimiento se realizó sin participación comunitaria y sin que se tomaran los recaudos necesarios para que no se provocaran mayores exposiciones a los materiales tóxicos. El informe de la Clínica indica que “a principios del 2009 esa montaña de desperdicios metalúrgicos fue removida con financiamiento de la Cámara Minera de la Provincia de Jujuy, sin seguir medidas de precaución para la prevención de exposición adicional de la población a metales tóxicos. Esos pasivos ambientales fueron trasladados a Mina Aguilar, donde se confinaron con doble capa de aislación como es requerido por la ley de Residuos Peligrosos. A diferencia de estas medidas de contención, la comunidad no tuvo protección alguna a estos materiales tóxicos por más de veinte años y por años se les ocultó sobre su toxicidad”. Además, sostiene que “representantes de la Secretaría de Minería declararon que todavía existen aproximadamente 60.000 toneladas de escorias en un lote del barrio 12 de Octubre y arroyo Tabladitas, que durante épocas de lluvia es una fuente de agua para la ciudad. Hoy en día decenas de viviendas se encuentran construidas en los alrededores del lote en el barrio 12 de Octubre. Aunque en el 2007 la municipalidad cercó el lote con una valla alámbrica para limitar la exposición a los tóxicos, las escorias no son contenidas por dicho alambrado pues los frecuentes vientos de la zona esparcen el polvo contaminado. En otras palabras, los residentes no tienen ningún tipo de protección a las escorias que se encuentran en este barrio. Hasta el 2010, este mismo lote fue una cancha donde los niños jugaban fútbol sobre los tóxicos hasta que alguien derrumbó los arcos”.

Desechos abandonados por la minera fueron retirados sin cuidado