Halló al más buscado pero no vio un peso de la recompensa

Un año y medio después, el hombre que reconoció a Agripinio Rubio en la zona rural de Allen sigue reclamando que el gobierno neuquino le pague el incentivo prometido.

Redacción

Por Redacción

“¡Qué buena vista que tiene!”, lo felicitó el policía. “Era el buscado de Neuquén, nomás”, le aseguró. Fue así como en la tarde del 4 de agosto de 2014 H. supo que había dado el aviso clave para la captura de Agripinio Rubio, el prófugo por entonces más buscado de la región, el autor de los ataques sexuales en el parque Norte de Neuquén por los que terminó condenado a 18 años de cárcel 12 meses después.

Había 300.000 pesos de recompensa ofrecidos por el gobierno neuquino para quien facilitara la captura de Rubio y desde aquel día pasó más de un año y medio. Pero H. (pidió que su nombre se mantenga en reserva) sigue sin ver un peso. Ahora Agripinio pide que la recompensa se la paguen a su hermano, porque fue quien dio la descripción para que los investigadores hicieran el identikit que esa mañana H. vio en la tele, antes de ir a trabajar.

“Eran como las 7 y me levanté como siempre, puse el canal 7 de Neuquén y me tomé unos mates. Ahí pasaron el identikit pero no le di importancia, decían que buscaban a un fulano que había abusado de unas chicas…”, recuerda el hombre sobre aquella mañana del día que marcaría su historia. Trabajó 8 horas en la chacra y pasadas las 16 volvía para su casa, en el barrio Costa Oeste de Allen. Por la calle rural 4, a unos 100 metros del acceso Biló, pasaba H. cuando vio a un hombre flaco y misterioso haciendo dedo en la banquina. “Qué raro”, pensó. “¿Por qué no hará dedo en la Ruta 22? Acá no lo va a levantar nadie”, se dijo, y siguió su camino. Pero a poco de llegar a la Ruta 22 se le ocurrió que podía ser el hombre que buscaban, así que decidió pasar por el destacamento de Tránsito que está en el cruce.

“Le comenté al guardia y enseguida él llamó a una policía. Me tomaron los datos, me dijeron que me iban a contactar y salieron. Yo me volví para la casa y como a las 7 u 8 de la tarde, como tenía que ir para el centro, decidí pasar a preguntar qué había pasado”. Ahí lo felicitaron. La captura del hombre que aterrorizaba al Alto Valle había sido un éxito y Agripinio Rubio ya iba camino a Neuquén, detenido.

Una delegación de la Policía neuquina encabezada por el oficial Darío Ahuir le grabó una declaración completa al otro día, a la siesta, en el mismo destacamento. Y le dio el número de la fiscal Soledad Rangone “para que siga en contacto con ella”. Desde entonces, el silencio.

“Pasaron como 20 días y como nadie me llamaba, llamé yo. Ella me dijo que en cualquier momento me citaban para la declaración y entonces seguí esperando”, relata H. Así pasó noviembre, diciembre. Llegó el año nuevo y con él, la feria judicial. “Yo llamaba y llamaba, pero ya nadie me atendía”, recuerda. Así que en marzo dejó todo en manos del abogado Daniel Cuomo, cuyo peregrinar hacia las oficinas de Neuquén fue incesante durante todo el año, matizado con discusiones, llamadas, mails y cartas documento a las distintas oficinas judiciales y gubernamentales a las que lo iban derivando sin respuestas. Todo quedó documentado en una cronología de papeles que H. y Cuomo entregaron a este diario durante la entrevista.

Fue la Subsecretaría de Seguridad de Neuquén la que ofreció públicamente la recompensa y la difundió por todos los medios regionales. “Llevábamos 9 meses esperando, fui 65 veces a Neuquén y nunca le pude ver la cara a nadie. Me daban excusas y siempre prometían que me iban a llamar. Y en abril terminé por descubrir que no había ninguna actuación administrativa por la recompensa; es decir, para ellos el trámite no existía”, detalla Cuomo. Sin embargo H. era bien conocido por quienes llevaban la causa penal. De hecho el hombre fue citado como testigo al juicio oral que se hizo en junio, en el que relató todo ante el jurado popular y Rubio terminó condenado primero a 14 y luego a 18 años de cárcel.

A tal punto llegó el hartazgo que el 24 de agosto de 2015, en una de las últimas cartas documento, le advirtieron al subsecretario de Seguridad, Gustavo Pereyra, que promoverían “acciones judiciales” y que harían “los reclamos pertinentes por los mismos medios audiovisuales que difundieron el ofrecimiento de la recompensa que a la fecha me es negada”. “En definitiva, fue una propuesta vacía, burlona y engañosa a la comunidad”, le dijeron.

Con la advertencia de salir a los medios llegó rápidamente la respuesta en otra carta documento. Pereyra aseguró que habían buscado a H. en su domicilio pero estaba “cerrado”, acusó a Cuomo de no haber seguido los trámites indicados, achacó a la fiscal Rangone un atraso de cuatro meses en el trámite y le advirtió a H. que lo demandaría si “por su improcedente accionar se vea afectado mi buen nombre y honor”.

Un año, seis meses y un día se cumplen hoy desde que H. descubrió a Agripinio Rubio en una calle rural de Allen. Se hizo justicia para las víctimas y el abusador está en prisión. Pero H. sigue andando en bicicleta y teme por lo que le podría pasar si un día Rubio escapa de la cárcel.

 

El 4 de agosto de 2014, a horas de que un hombre lo reconociera en la zona rural, Rubio fue trasladado desde Allen hacia Neuquén.

En la tapa del 4/8/14 se publicó el identikit con la oferta de recom-pensa.

 

Caso Agripino Rubio


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