Acá estamos Arbolito

Arbolito está de gira en la región. La banda que fusiona folclore y rock se presentará en El Bolsón, Bariloche, Neuquén y Viedma. Antes, el cantante Ezequiel Jusid habló con “Río Negro” del nuevo disco y de lo aprendido hasta hoy. Bien plantados.

Redacción

Por Redacción

Eduardo rouillet

eduardorouillet@gmail.com

Toda esta semana sonará Arbolito en la región. Es el turno de “Acá estamos”, el sexto disco de la banda. Once canciones con producción artística de Tito Fargo, a quince años de caminar la música popular.

La banda, creada en el 97 por egresados de la Escuela de Música Popular de Avellaneda, se caracteriza por fusionar con naturalidad ritmos folclóricas argentinos –chacarera, huaino, saya, zamba, candombe, entre otros– con, principalmente, rock y reggae, y se destaca por su destreza multiinstrumentística y sus letras con fuerte contenido social.

Debe su nombre al indio ranquel que –cuenta Osvaldo Bayer en su libro “Rebeldía y esperanza”– degolló al coronel Rauch en venganza por el genocidio cometido contra su comunidad y está conformada hoy por Ezequiel Jusid en voz, guitarras acústica y eléctrica, Agustín Ronconi en flauta traversa, quena, charango, violín, guitarra y voz, Diego Fariza, batería y bombo legüero, el bajo eléctrico y los coros de Andrés Fariña y Pedro Borgobello en clarinete, quena, coros y guitarra.

A fines del 98 editó su primer álbum en casete, “Folclore”. En junio del 2000, sacaron el primer CD, “La mala reputación”, en el cual invitaron al violinista, Jorge Pinchevsky. Dos años más tarde lanzaron “La arveja esperanza”. El siguiente disco “Mientras la chata nos lleve”, fue grabado en vivo recopilando sus mejores temas más el inédito de Víctor Jara “Caminando”. En el 2007, “Cuando salga el sol”, incluye catorce obras y el video de “La costumbre”; como invitados participan Liliana Herrero y Peteco Carabajal. “Despertándonos” es del 2009, con el aporte de Verónica Condomí, León Gieco, Tito Fargo, Chizzo Napoli, Fargo y Buira, entre otros.

Reunión previa a la partida para ajustar detalles, horarios. En un aparte, la voz, Ezequiel Jusid dialoga con “Río Negro” sobre la obertura que da título al trabajo recientemente editado.

“La canción ‘Acá estamos’ es una melodía muy sencilla con dos partes, A y B, que se van desarrollando con el agregado de más y más instrumentos. Es un tema que Agustín compuso con el ronroco y con él comienza el tema, presenta la melodía. Después empezamos a trabajarlo… Cuando lo trajo era muy folclórico, nos hacía recordar un poco a Ricardo Vilca (compositor, músico y maestro rural jujeño fallecido en el 2007), a los sonidos de la montaña. Fuimos viendo quién tomaba la línea melódica, metimos sicus, quenas y en un momento apareció un riff que nos sonó muy roquero e introdujimos la guitarra eléctrica. Lo roqueamos… La canción al principio tenía otro nombre y cuando comenzó a sonar, a tener el desarrollo instrumental, decidimos ponerla con el nombre del disco. Al revés que en otros trabajos. Pensamos que ‘Acá estamos’ refleja lo que queremos mostrar ahora, este momento de la banda, quince años de un camino independiente, manejado por nosotros, haciendo giras, tratando de mejorar cada vez más y estar así, bien plantados?”.

–Acabás de decir “camino”, y no sólo lo han hecho musicalmente hablando sino que han recorrido sendas que les han permitido conocer otras voces, otros sonidos, ser escuchados…

–Es lo que hacemos siempre. Mucha gente, al citar lo que hace, dice la carrera, mi carrera… Y nosotros nunca corrimos a ningún lado. Es un camino que vamos transitando hace una década y media y siempre procurando aprender y conocer, básicamente en lo musical y también en lo cultural que se refleja luego en las letras. Nuestro primer viaje fue por Latinoamérica con dos mochilas, una guitarra, una quena y un charango. Estuvimos en un montón de países, pueblos, y tocamos, y aprendimos un montón, lo que le dio la base al modo de ser de Arbolito. Es un trayecto de quince años y cada vez vamos descubriendo más lugares y saberes.

–Habrás comprobado el aprendizaje que implica andar por ciertos caminos no precisamente turísticos.

–Arbolito, un poco, salió de esos viajes, y cuando regresamos a Buenos Aires dijimos por qué no hacemos lo que pusimos en práctica durante muchos meses: tocar y viajar, tocar para seguir andando y para comer… Así empezamos a tocar en las plazas, donde se podía, en la calle. Y la banda se fue agrandando y nos sigue llevando. Se hace camino al andar… Vemos cómo la gente vive de maneras tan diferentes, sus luchas cotidianas en todas partes. Por el tipo de grupo que somos, estamos siempre metidos en esa, siempre nos invitan, compartimos experiencias de lucha diversas. Poder ver cómo viven otros, enseña. Nosotros somos de Buenos Aires, donde se cree, generalmente, que todo al alcance de la mano, que esto es el mundo. Muchos no han salido nunca y para ellos no hay otra realidad. La verdad es que viajar todos estos años, compartiendo, aprendiendo, hace que como humanos crezcamos un montón. Tenemos la ventaja, además, de hacer canciones y volcar ahí nuestras experiencias. No hablan sólo de nosotros los temas… También de lo que vamos descubriendo. El arte, cualquier expresión artística, es una ventana para mostrar tantas cosas desde un lugar sensible, para que todos podamos verlas, descubrir otras cosas, dudar. ¿No? ¡Qué bueno es dudar! Nos pasó una vez, cuando fuimos a la ciudad de Rauch (centro este de la provincia de Buenos Aires) con Osvaldo Bayer… Hace muchos años. El dio una conferencia de prensa, nosotros tocamos, un poco para debatir el asunto del nombre del pueblo, proveniente del apellido de una persona horrible. Al otro día, escuchando la radio local, mientras desayunábamos, la gente estaba indignada y uno dijo –no recuerdo si fue el intendente– por Bayer, estos intelectuales que vienen a sembrar dudas… Ocurrió hace mucho, pero siempre lo recuerdo. Y sí, hay que sembrarla. Cuando uno duda, se pregunta, después busca y quizás descubre, encuentra.


Eduardo rouillet

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