Acostumbrarse a la nueva realidad mientras dure la reconstrucción



¿Será más de lo mismo o estamos aún a tiempo de generar un equipo que sea capaz de poner luz a tantos años de ostracismo?
El brillo que irradia Lionel Messi no ha alcanzado para iluminar el tortuoso camino del seleccionado en el nuevo milenio. Este proceso que comenzó formalmente anoche en el norte de Brasil, tiene nuevos protagonistas que buscan un lugar entre los cuatro sobrevivientes (Messi, Agüero, Di María y Otamendi) de la final del Mundial 2014. En estas mismas tierras, Argentina busca enderezar al nave aunque primero deberá repararla si es que quiere conquistar nuevos reinos.

La derrota con Colombia en el debut de esta Copa América, puso los pies del seleccionado argentino en una tierra que creía olvidada. Costará asimilar que ya no somos favoritos, que ya no ganamos sí o sí sin importar quién este enfrente y sobre las tres finales perdidas quizás sea tiempo de empezar a revalorizarlas.
Esa obligación que dan los libros sagrados de nuestro fútbol lleno de gloria, se estrella de frente con una realidad incuestionable: la de perder con quien antes era una quimera. Ser vulnerables y con riesgo de no estar a la altura de aquellos pergaminos que supimos conseguir. Es la transición y en saber cómo superarla estará la llave de la superación.

Ya no están Javier Mascherano y Lucas Biglia, pero la ilusión de juntar en el medio a dos jugadores que serán el futuro del fútbol mundial, duró lo que dura una etapa en el fútbol. Descolorido estreno oficial para Gio Lo Celso, cuya gran temporada en el Betis casi con seguridad lo llevará al Tottenham, y para Leandro Paredes, que hace un puñado de meses llegó al poderoso PSG francés por 47 millones de euros. La dupla no tuvo la conexión necesaria como para oxigenar a dos de los delanteros más admirados del planeta como Messi y el Kun Agüero.
Con todos estos nombres, Argentina careció de armonía general y de orden defensivo. Otamendi y Pezzela se alternaron para crispar los nervios del novel Scaloni.

Con Neymar ausente, la Copa América 2019 le tendió la alfombra roja a Messi. La megaestrella del fútbol mundial que persigue esta temporada su sexto Balón de Oro avisó: “quiero terminar mi carrera habiendo ganado algo con la selección o intentarlo todas las veces posibles”. Ayer cuando terminó el partido, redobló la apuesta: “Levantamos la cabeza y seguimos…”.
El capitán pide no bajar los brazos y aceptar la nueva realidad. Sería demasiado cruel caerle a un equipo que lleva apenas seis meses de reconstrucción luego del estrepitoso fracaso de Rusia. Será saludable para este seleccionado entender que los procesos llevan tiempo de maduración y que la improvisación será siempre mala consejera.


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Acostumbrarse a la nueva realidad mientras dure la reconstrucción