Admitió que mató al vecino y lo condenaron

Tiene 19 años y le fijaron 10 años y 8 meses de prisión. La viuda de la víctima de 17 años tiene dos hijos.

Redacción

Por Redacción

NEUQUÉN

NEUQUÉN (AN).- Una discusión entre chicos del barrio Islas Malvinas terminó de la peor manera en enero pasado, cuando Alexander Amigo, de 23 años, falleció por un disparo en el pecho. Ayer Wálter Concha Benegas, de 19 años, reconoció que fue él quien disparó y fue condenado a 10 años y 8 meses de prisión.

El reconocimiento de lo ocurrido formó parte de un acuerdo entre su defensor, Daniel García Cáneva y la fiscal Gloria Lucero, por el cual los jueces Ana Malvido, Carina Alvarez y Marcelo Muñoz, avalaron condenar al joven a la pena mínima para el delito de homicidio agravado, que es 10 años y 8 meses.

El silencio y el dolor fueron la constante en la sala judicial, ya que mientras los padres de Wálter acompañaron a su hijo que el próximo viernes deberá comenzar a cumplir la condena, la foto de Amigo en la remera de su viuda no logra llenar el vacío.

“Por mí terminó bien porque se hizo cargo, ahora que pague y que no salga antes”, aseguró Abigail Troncoso, quien con apenas 17 años es viuda y tiene dos hijos a los que dijo que va a criar para que “sean señores como Alexander, no ratas como ellos”. Y contó que “no hay peor dolor que cuando mi hijo de casi tres años agarra la foto de su papá y llorando me pregunta dónde está”.

Con una juventud inocultable en el rostro, Abigail contó que “yo vi cuando le disparó a mi marido”. Y sin encontrar explicaciones relató que “mi marido tuvo una discusión por el hermano más grande y vinieron los dos a patotearlo. Vinieron derecho a matarlo, y yo lo vi, no tiró con miedo”.

Precisamente, Concha Benegas reconoció que el 22 de enero a las 3 de la mañana, un día después de haber festejado sus 19 años, fue con su hermano Emiliano en moto hasta Castelli y Gregorio Martínez, frente al estacionamiento de la Escuela 150, en donde Alexander estaba junto a un grupo de conocidos.

No era él quien llevaba el revolver 22 largo, sino su hermano que iba detrás, y quien ni bien pararon frente al playón de la escuela le apuntó de lleno a Alexander. Pero alguien lo sujetó por la espalda para que no disparara y el arma cayó al piso.

Fue entonces cuando Wálter la tomó y sin decir nada le disparó en el pecho a Alexander. El tiro fue certero, casi al corazón y nada pudo hacerse para salvarle la vida.

Si bien huyeron rápidamente, al día siguiente Wálter se entregó y junto a su padre le dijeron a la policía en donde habían escondido el revólver utilizado.


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