Adolescentes, en el laberinto de las adopciones

La reducción de plazos y otras medidas que establece el nuevo Código Civil abren esperanzas para unos 9.000 niños y adolescentes del país que viven en hogares. Falencias en las instituciones del Estado y la preferencia de los adoptantes por bebés complican el proceso, que a menudo fuerza una maduración en condiciones difíciles.

Por Redacción

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El laberinto de las adopciones puede ser tan largo y sinuoso como se lo trace. Como se elija dibujarlo, porque no es el destino aquí el que juega el papel preponderante. Hay vidas, hay historias, hechos concretos que se entrecruzan, pero también decisiones. Medidas que se toman o no, y que siempre acarrean consecuencias. Niños, adolescentes y jóvenes que peregrinan en instituciones. Pueden pasar años, pueden pasar meses, y también pueden conocer muy de cerca –lamentablemente– el drama del abandono, la desilusión y la desesperanza. Padres que no desisten, que no pierden la ilusión, y chicos que dejan de ser chicos y crecen sin familia propia. En instituciones que en el mejor de los casos los contienen, pero que llegado el día les abren sus puertas. Los números parecen escasos y lejanos cuando se habla de niñez, pero se sabe que en todo el país son más de 9.000 niños y adolescentes sin cuidados parentales, según datos de Unicef correspondientes al 2014. De ellos, la mayoría chiquitos que superan los cinco años y desde muy temprana edad están institucionalizados. Con el nuevo Código Civil, desde el 1 de agosto se introdujeron cambios sustanciales que apuntan a mejorar el sistema: “Un chico institucionalizado no podrá estar más de 180 días en esa condición –se estableció–. Mientras tanto se le debe buscar la contención en su familia ampliada y, de no ser posible, queda en situación de adoptabilidad”, explican especialistas. Sin embargo, la maquinaria recién se está empezando a mover y la realidad muestra otra cara. “Esperamos, deseamos que haya cambios, pero es cierto que hay chicos que llevan años en hogares. Y a medida que van creciendo se achican sus posibilidades de ser adoptados, porque muchas parejas buscan bebés o niños más chiquitos. Los adolescentes llegan a los 18, muchos luego de años y años de estar en hogares, y saben que se tienen que ir. Se trata de prepararlos, capacitarlos, pero a veces no es suficiente…”, reconoció la asesora legal de la delegación General Roca del Ministerio de Desarrollo Social, Lorena Marín. En Río Negro, desde la Defensoría General de la provincia se informó que, según el registro con el que se cuenta, habría un total de 71 niños, niñas y adolescentes que permanecen bajo la contención de diferentes establecimientos ubicados en distintas localidades de la provincia. Otros seis menores de edad se encuentran en esas mismas condiciones pero en instituciones de Buenos Aires. La especialista en Protección de la Niñez de Unicef, Manuela Thourte, sostuvo que hay aspectos muy “traumáticos” para estos adolescentes que deben crecer de golpe y reclamó “prioridad” por parte de las autoridades de turno para diseñar políticas que efectivamente ayuden a los jóvenes que egresan de las instituciones. En Neuquén, donde hay 77 chicos en hogares y 14 en estado de adoptabilidad, el debate sobre este punto ha permitido avanzar en el desarrollo de programas que ofrecen herramientas básicas a los jóvenes para que continúen sus estudios y se inserten en el mundo laboral. (Redacción Central, con informes de agencias Roca, Neuquén, Viedma y Bariloche)