Adrián Álvarez: una historia en fotos

Después de jugar con el color en su última exposición, el fotógrafo roquense retoma su gran amor, el blanco y negro y el retrato, en “30 años 30 fotos”, una retrospectiva de sus obras.

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Entrar a jugar, de eso trata el retrato para el fotógrafo, según Adrián Álvarez. (Foto: césar izza )

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Una de las postales que será parte de la muestra.(Foto: adrián álvarez )

Dar una mirada atrás no siempre es nostalgia. Ver el trabajo hecho también es confirmar decisiones y elegir lo que vendrá. Eso es lo que hizo Adrián Álvarez en su retrospectiva “30 años 30 fotos”, que se inaugurará mañana, a las 20, en Casa de la Cultura de Roca. “Río Negro” habló con el fotógrafo sobre su obra y la muestra en la que exhibe retratos en blanco y negro.

P- ¿Por qué “30 años 30 fotos”?

R- Treinta años porque hace treinta años hice mi primera exposición, en julio de 1987, en Casa de la Cultura. Con la fotografía había empezado antes, más de 35 años, y para perfeccionarme me fui a estudiar a Buenos Aires en 1982.

Y 30 fotos, porque son las elegidas, la idea era una por año, pero de algún año hay más de una. En “30 años 30 fotos” hay un retrato que creo que lo saqué del primer rollo blanco y negro que empecé en un viaje al fuerte de Belisle en 1980 ó 1981.

De las 30 fotos solamente dos retratos son digitales. El resto son negativos. Casi todo está hecho con la vieja y querida Pentax K1000. Son negativos, copiados y revelados por mí, que los escaneé e hice hacer las copias para la muestra. O sea que tiene para mí un valor más que importante por la historia de la fotografía analógica.

P- ¿Cómo elegiste los retratos?

R- En principio elegí unos 50 retratos, hablé con Viviana Portnoy y le pedí que hiciera la curaduría de la muestra. Seleccioné los retratos que más me movilizaron, con los que yo más me identifiqué en estos 30 años. Algunos estarán expuestos con una copia de contacto a un lado con la foto marcada. Es una forma de reflejar el trabajo del fotógrafo, no sólo la obra, sino cómo se llega al retrato final.

P- Es tu historia y la de la fotografía en la últimas décadas.

R- También lo veo de forma educativa. Quiero que la vea la gente joven que recién se inicia, que vean que no siempre fue que “sacás y mirás”.

P- ¿Cómo definís el retrato?

R- Entrar a jugar. El que vos retratás te tiene que despertar algo, simpatía u odio pero algo te tiene que despertar. Lo que tengo que hacer con el retrato también es tratar de informar quién es, qué piensa, qué siente, a qué se dedica la persona a la que estoy retratando. Tiene que haber una comunicación. Había un fotógrafo (“Nadar”, Gaspard Félix Tournachon, Francia, 1820-1910) que decía que “a quien mejor retrato es a quien mejor conozco”. Primero tengo que conocer a la persona, salvo que sea una fotografía callejera, que tomaste un retrato al voleo, porque hay una entrega entre la persona que retratás y uno que hace el retrato. No te puede ser indiferente.

También es muy loco el hecho de intuir y ya saber cuándo tenés el retrato. Normalmente está entre las primeras tomas que hacés. Me he dado cuenta de que hago dos o tres fotos y después sigo haciendo algunas más, pero ya soy consciente de que el retrato ya lo tengo adentro.

P- ¿Cómo lo sentís?

R- Lo siento en el momento en que se da profundamente la comunicación con la persona que estoy retratando, no sé explicarlo muy bien, porque es una cuestión hasta interna del retratado y mía, pero sé en un momento que lo tengo. Que hago dos o tres fotos más como gratitud hacia la persona, porque muchos están acostumbrados ahora a la “ametrallada”, que si no tirás 40 ó 50 fotos... y no, no pasa por ahí.

P- ¿Eso es lo que tratás de transmitirle a tus alumnos?

R- Siempre. El último acto que los fotógrafos hacemos es apretar el disparador. Previamente hay todo un camino que el ejercicio mismo y la práctica te lleva a tener mucho más claro y a que sea mucho más rápido tu accionar. Pero lo último que hacemos es disparar y algunos creen que es lo primero.

P- Para obtener una foto buena necesitás conectarte con lo que estás fotografiando.

R- Totalmente. Una foto linda puede ser que vos en el momento justo, a la hora indicada y con la cámara en automático disparaste, la subiste a Facebook y te ponen ¡genia! Una foto linda es una foto linda, una foto buena me tiene que atrapar la tengo que ver y me tiene que agarrar, sigo con otra y vuelvo y mantener un diálogo con esa historia con esa foto que tenés ahí. Te tiene que cuestionar. Esa es una buena foto. La que no puedo dejar de ver, que seguís mirándola, la que estás estudiando y mirás un detalle y mirás otro y mirás la luz y tenés ganas de volver a verla otra vez.

P- Con esta muestra volvés al blanco y negro.

R- Para mí esto también es hacer un cierre con esta historia, con los retratos.

P- ¿Un cierre para ir hacia dónde?

R- Al retrato directamente. Me interesa mucho la fotografía callejera, también los retratos callejeros, “street” fotografía. Ya tengo algún material dando vueltas pero quería terminar con esto y cerrarlo.

P- Cerrar 30 años de historia para abrir una nueva

R- Pero seguir con el retrato en blanco y negro, esa es la idea. El blanco y negro a mi siempre me gustó creo ese fue el camino, siempre.

“De las 30 fotos solamente dos retratos son digitales. El resto son negativos. Casi todo está hecho con la vieja y querida Pentax K1000”,

cuenta Adrián Álvarez.

Quién, dónde, cuándo

Muestra: “30 años 30 fotos”

Fotógrafo: Adrián Álvarez

Lugar: Casa de la Cultura, 9 de Julio 1043, de Roca

Inauguración: mañana, a las 20, en el Fotoespacio

El número que le da nombre a la muestra recuerda los treinta años transcurridos desde la primera exposición de Adrián Álvarez.

Datos

“De las 30 fotos solamente dos retratos son digitales. El resto son negativos. Casi todo está hecho con la vieja y querida Pentax K1000”,
El número que le da nombre a la muestra recuerda los treinta años transcurridos desde la primera exposición de Adrián Álvarez.

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