Ahora: Leliqs y pases



Darío Tropeano*

El 21/8/19 desde estas páginas (“hay que administrar el mercado cambiario ya”) formulamos un pedido para que la autoridad monetaria Nacional (BCRA) administre el tipo de cambio, dado que el cuadro de situación de salida de dólares del país era muy delicado. Diez días después el gobierno por decreto dispuso un control de cambios (mal llamado cepo, debería denominarse “cordura cambiaria”), para frenar la avalancha de salida de dólares del BCRA. Se trata de dólares de libre disponibilidad, que se pueden vender, pero que en realidad han sido acumulados a través de deuda : el FMI e inversores privados que compraron títulos (deuda) del Estado.


Esa sangría de dólares continúa cada día en menor cantidad: bancos e inversores extranjeros a través de complejas maniobras financieras sacan dólares superando el control de cambios, o ahorristas que van retirando sus dólares, los primeros días furiosamente, hoy más lentamente.


Como hemos apuntado en estas páginas, las Leliqs son otra bola de nieve que se acumula día a día, dado que el particular y desconocido esquema monetario impuesto por “el mejor equipo de los últimos 50 años” ha sido no emitir dinero (emisión 0%) sino emitir deuda. Se trata de títulos de deuda que toma el Banco Central a una semana de plazo, y que compran los Bancos, con el dinero de los plazos fijos de los ahorristas en su mayor parte.


Las tasas de interés que paga el BCRA (el Estado) supera el 88% anual, y la tasa efectiva es aún superior. Los inversores financieros internacionales han hecho fortunas durante los últimos meses a través de las Leliqs: ingresaban dólares al BCRA, cambiaban por pesos, colocaban a través de los Bancos Leliqs con altísimas tasas de interés (hoy las más altas del mundo para este tipo de operaciones) y meses después las convertían a dólares nuevamente (vendidos por el BCRA con reservas acumuladas con deuda en dólares) para irse del país con ganancias extraordinarias.


El Gobierno nacional garantizó este negocio no solo ofreciendo enloquecidas tasas de interés en pesos, sino manteniendo el precio del dólar controlado (recibiendo dólares primero por deuda de inversores privados e internacionales y luego del FMI) para que las ganancias acumuladas se puedan transformar en mayor cantidad de dólares baratos que salgan del país cubriendo el riesgo de devaluación. La previsibilidad del valor del dólar es asegurada además a través de contratos dólar futuro, donde el BCRA asegura cantidad y precio del dólar en un futuro ( incluso varios meses más adelante).


Este mecanismo ha comprometido centenas de millones de dólares que deberá entregar el Estado Nacional a inversores al vencimiento del contrato en esa fecha, aunque el precio fuera fijado muchos meses antes.
Este aumento enorme de la tasa de interés ha provocado una recesión propia de una depresión económica y el cierre de miles de empresas y comercios. Las renovaciones de las leliqs por parte del BCRA se producen diariamente, y en los últimos meses la tasa de interés que se paga por ellas no ha dejado de aumentar.


El Gobierno debe asumir rápidamente un acto final de dignidad política: transformar la deuda impagable en pesos en títulos de deuda a largo plazo.



El deudor (BCRA) es cada vez más extorsionado por el tenedor del leliqs (bancos y fondos de inversión) para que aumente la tasa de interés (hoy se acumulan tres millones de pesos de intereses por segundo) y obtener mayores ganancias. Algunos de ellos intentan cambiarlas por dólares esquivando el control de cambios, a través de maniobras financieras disponibles y legales (rulo, rulo mejorado, contado con liqui, dólar mep, etc.).


Paralelamente otro instrumento de deuda Nacional se viene desarrollando con intensidad durante la actual gestión: los pases pasivos. En esta operación interviene también el BCRA y los Bancos, donde el BCRA (el deudor) vende títulos de deuda propia en pesos o en dólares para recomprarlas más tarde, a un valor determinado, más alto por cierto, generando la ganancia consecuente a los bancos por la operación . Estas operaciones se realizan en un tiempo muy corto, generalmente un día.
El último informe monetario del BCRA (agosto) indica que los pases pasivos están casi en el billón de pesos y las leliqs el billón cuatrocientos. Los intereses de ambos,unos $5.000.000 por segundo, aunque es dificultoso estimar las cifras exactas dado los cambios casi diarios en las tasas de intereses y en las colocaciones y renovaciones de deuda en pesos.


Esta política pública ha sido una estafa monumental inducida y totalmente consciente. No existe ninguna otra explicación si se consideran por ejemplo, los antecedentes del expresidente del Banco Central (Federico Sturzenegger), creador de las Lelics y los créditos UVA. Se trata de un endeudador serial del Estado Argentino que ya intervino en el mismo proceso en la década de 1990 , que se hallaba procesado por el Megacanje del año 2001 aun siendo Presidente del BCRA en la actual gestión de gobierno . En realidad ha sido la actual administración quien lo habilitó para ello. Y volvió hacerlo.
Es imprescindible que frente a este desastre nacional, que llevara mucho dolor y deterioro económico superar, el Gobierno asuma rápidamente un acto final de dignidad política: transformar dicha deuda impagable en pesos en títulos de deuda a largo plazo, alivianando una situación financiera y fiscal insostenible.


La decisión es inevitable, cuanto antes mejor.


*Abogado, docente de Concursos y Quiebras, facultad de Economía, UNCo.


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