“Al populismo sólo le interesan las urnas”
Convencido de que el gobierno nacional sóloexpresa populismo y de que a la larga se agotará en sí mismo, Rogelio Frigerio entiende que el PRO no debe, de todas maneras, dejarse atrapar por la ansiedadque generan las urnas del 2015.
–¿Macri es un escollo para el kirchnerismo en el 2015?
–No lo reflexiono en esos términos, de escollo. No sé cómo se irá formateando el cuadro del 2015. Pero sí lo veo como una alternativa desarrollista a este modelo populista que encarna, lidera, el kirchnerismo.
–¿Me está diciendo que a Macri no le interesa la Casa Rosada?
–No digo eso, sí que está fundando un estilo de hacer política que computa sentarse en el largo plazo más allá de las exigencias electorales.
–¿Macri no se deja apurar por el 2015?
–Dejarse apurar, presionar, no.
–¿Entonces no piensa en las urnas del 2015?
–Tampoco digo eso. Digo que por sobre lo que él defina en relación con esa elección, y lo defina mediante los términos en que en el PRO se conjuga la toma de decisiones, él piensa en la próxima generación. El PRO sitúa ahí su mirada: en la mudanza que se está dando en los términos en que los jóvenes asumen la política, reflexionarla desde sus posibilidades creativas, no como instrumento para gobernar, excluyendo, buscando enemigos furiosamente todos los días como hace el kirchnerismo, partiendo la sociedad en dos. Entre las muchas cuestiones que diferencian al PRO, a Macri, del kirchnerismo, hay una que, en términos de convicción, es tajante: no sufrimos por las urnas. Se hace política en función de su naturaleza, es decir, búsqueda de poder para generar transformaciones, pero se lucha desde el convencimiento de formar pensamiento, explicar lo que nos cohesiona en materia de convicciones, de debatir ideas. No somos kirchneristas.
–¿Cómo encaja el kirchnerismo en este esquema de definir la política?
–Es populismo. Por eso sólo le interesan las elecciones. En ese interés se define el despropósito con que maneja las políticas públicas: exprimir el jugo de la bonanza ajeno a sentar bases para el desarrollo a futuro. Lo sucedido en materia energética y de transporte son sólo dos de las expresiones, en este caso muy graves por los costos que conllevan, del manejo irresponsable que el kirchnerismo le inyecta a mucho de las políticas públicas.
–Al menos desde la conformación de su discurso, al kirchnerismo no parece interesarle la inflación. No está en la agenda de sus preocupaciones. Si está de acuerdo con esta mirada, ¿por qué cree que no les interesa?
–Sucede que, aunque suene paradójico, la inflación los ha ayudado en algunas direcciones. Una: mejorar la recaudación. Dos: esto les permite tener lo que es esencial a todo populismo, aquello que se lo facilita, tener caja.
–Pero con plata que se desvaloriza día a día… ¿cómo es esta historia?
–Pero tener caja “ya”, si usted quiere. No se confunda: no estoy hablando de una política responsable para la construcción de recursos. Pero se manejan con una política tributaria donde el impuesto sobre el consumo es lo más gravitante de su esencia. Además, la inflación le ha permitido a este gobierno cobrar más por el Impuesto a las Ganancias dado que, como no se actualiza con la inflación, se cobra Ganancias a trabajadores que ganan poco más que 5.000 pesos. Usted me puede decir que, ante la desvalorización del peso, a la gente le quema el dinero en las manos. Y me puede decir también que ese quemarse expresa que hay patología en el funcionamiento del sistema económico, que algo no anda bien. Y yo le digo que usted tiene razón. Pero al kirchnerismo no le interesa esa enfermedad llamada inflación: le interesa el consumo, mantener viva la imagen de que la actividad económica luce impecable y sus causas son una economía en muy buen estado de salud. Sabe que la gente gasta porque la plata pierde valor día a día, pero no quiere asumir esta realidad porque si lo hace y opera sobre ella se desmorona mucho de su populismo. Por todo esto, dicho muy ligeramente, es que la inflación fue, es y quizá siga siendo por un tiempo más una aliada del kirchnerismo. Al gobierno lo mantiene el consumo hasta que alcance. Se prolonga su existencia porque el contexto internacional en materia de intercambio beneficia. La soja y Brasil configuran un pulmotor que le da sobrevida, pero le dan un piso al crecimiento sumado a la mala praxis con que maneja la economía.
–Pero éste es un país con dilatada experiencia en esta materia, ¿desde dónde –en tanto gobierno– no computar esa experiencia?
–Porque el populismo es presente, nada más. No se puede permitir reflexionar en dirección crítica a lo que le da resultado inmediato, para el caso: la inflación. Por eso ningunea su daño. Por eso se miente y nos miente en lo que hace al índice de inflación: “No está”, “No hay inflación”… “¿De qué me hablan?”.
–Esto me hace acordar de algo que dice Robert McNamara en sus minutas como secretario de Estado durante la guerra de Vietnam. Dice que Johnson le pedía que al armar el presupuesto militar de Estados Unidos esa guerra no figurara en ningún rango como incremento…
–Algo parecido aquí… y lo más criticable es que en ese abanico de blancos de sus mentiras está la gente más humilde, la sociedad de más bajos recursos, que es la que más sufre la inflación; sectores que según el kirchnerismo dan forma a su máximo interés… ¡el kirchnerismo les miente a los pobres!
–¿En cuánto ha aumentado la masa de circulante?
–El 40% en los últimos años, lo cual expresa el descalabro monetario a que obliga fundamentalmente la inflación. Cuando lleguemos a fin de año tendremos que se han emitido casi 100.000 millones de pesos para financiar al Tesoro, y si la emisión no es inflacionaria, como dice el gobierno, bueno… que sigan emitiendo ya que hay muchas necesidades en este país.
–Si aceptamos que una moneda estable forja el país, hace a lo que Natalio Botana llama la “ciudadanía fiscal”, ¿está abierta la posibilidad de una política monetaria sana?
–Sí, claro. Pero no por parte del kirchnerismo sino de otro proceso político. Se ha perdido una gran oportunidad en dirección a que volvamos a creer en nuestro peso: por un lado, porque sobran los dólares en todo el mundo, razón por la cual fue más fácil pensar en el peso cuando el dólar está débil. Por el otro, porque merced al viento favorable que le llegó desde el exterior Argentina tuvo un crecimiento económico muy importante, lo cual facilitaba que los argentinos volviésemos a creer en nuestro peso. Pero el gobierno hizo todo lo contrario para lograr eso. dándole a la maquinita que deprecia el peso y descuidando la inflación.
CARLOS TORRENGO
carlostorrengo@hotmail.com
entrevista: Rogelio Frigerio, economista, legislador del PRO
–¿Macri es un escollo para el kirchnerismo en el 2015?
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