Alarma por desprendimientos en la cantera

Unas 14 familias deberán ser reubicadas, anunciaron desde la junta vecinal del barrio Arrayanes. El legislador Alejo Ramos Mejía presentará un recurso de amparo para que cese la extracción de áridos.

Por Redacción

Alarma por desprendimientos en la cantera

Alarma por desprendimientos en la cantera

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Un desprendimiento de tierra se produjo en la cantera municipal en la madrugada de ayer. El sector afectado fue a metros del barrio Arrayanes.

“Me llamaron los vecinos para avisarme del suceso pero ya sabíamos que esto podía pasar. Había un gran pozo y todo eso se fue para abajo”, indicó Máximo Calfuquir, el presidente de la junta vecinal Arrayanes quien esta mañana volvió a recorrer el sector afectado con personal del municipio.

Según informó el dirigente, será necesario reubicar a unas 14 familias que años atrás se habían asentado a pocos metros de la franja que se desmoronó ayer. “Ahora, las casas quedaron a un metro de la pendiente. Y se va a seguir desmoronando”, agregó Calfuquir.

Paula Bruna, integrante de la Subsecretaría de Protección Civil, y el subsecretario de Servicios Públicos, Eduardo Garza, fueron los primeros en recorrier la cantera para hacer un relevamiento de los daños.

“Sigue habiendo microdesprendimientos mínimos y hay viviendas muy cerca en el margen. Estamos elaborando un informe pero es una zona con alto riesgo desde hace tiempo”, aclaró Bruna.

El legislador Alejo Ramos Mejía anunció que el lunes próximo presentará un recurso de amparo para que cesen las actividades de extracción de áridos en la cantera.

El intendente firmó el convenio con la firma Ñire en marzo del 2016. Este acuerdo autorizó a la empresa a extraer de la cantera con su propio personal y maquinarias una cierta cantidad de material “a granel”, que entrega al municipio para el enripiado de calles. A cambio, Ñire cobra una cantidad similar de áridos. El convenio generó numerosos pedidos de informe y un mandamus ante el Superior Tribunal de Justicia.

Elizabeth Caro vive en la casa más próxima a la cantera en el barrio Omega sobre la calle Miramar. “Vivo acá desde hace 7 años y en ese entonces, tenía el precipio más adelante. Ahora lo tengo a 20 metros. Pero no dejan de extraer material. Nos preocupa muchísimo”, señaló la mujer.


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