Cuando el dolor de espalda no es “normal”: qué es la espondiloartritis axial y cómo detectarla

Es una patología silenciosa que suele confundirse con un dolor lumbar. Puede tener consecuencias irreversibles si no se detecta a tiempo. Para concientizar, el 2 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Espondiloartritis Axial.

Por Florencia Bark

    Cada año, el primer sábado de mayo se pone en agenda una enfermedad poco visible pero de fuerte impacto: la espondiloartritis axial (EspAax), una afección inflamatoria crónica autoinmune que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas (pelvis).

    Aunque su síntoma más frecuente es el dolor lumbar, la evidencia científica muestra que se trata de un trastorno sistémico que puede comprometer múltiples órganos y deteriorar significativamente la calidad de vida.

    No es una enfermedad rara, pero la espondiloartritis axial sigue siendo poco reconocida: se estima que afecta entre el 0,3% y el 1,4% de la población, es decir, entre 3 y 14 personas cada 1.000, según datos provinientes de varias fuentes médicas a nivel global.

    Su diagnóstico suele demorarse porque su principal síntoma es extremadamente frecuente. Apenas el 5% de quienes consultan por dolor de espalda persistente padecen esta patología, lo que contribuye a que muchas veces pase desapercibida o se confunda con molestias comunes.

    Lejos de ser un simple malestar cotidiano, este tipo de dolor presenta características específicas: aparece en reposo, empeora durante la noche y mejora con la actividad física.

    Suele detectarse tarde porque su principal síntoma es muy frecuente. Foto: ilustrativa (gentileza).

    Además, suele manifestarse en personas jóvenes, menores de 45 años, lo que lo diferencia de otras patologías mecánicas de la columna. Este patrón clínico es clave para orientar el diagnóstico, aunque todavía persisten demoras significativas en su detección.

    Desde una perspectiva biomédica, la espondiloartritis axial tiene un origen inmunológico y está asociada a factores genéticos, como la presencia del marcador HLA-B27. Sin embargo, los especialistas subrayan que su desarrollo es multifactorial y que no todas las personas con predisposición genética desarrollan la enfermedad. Este aspecto refuerza la necesidad de profundizar la investigación en torno a los mecanismos inflamatorios y su interacción con el ambiente.

    Espondiloartritis axial: el diagnóstico temprano es clave


    Uno de los principales desafíos radica en el diagnóstico temprano. Históricamente, el tiempo promedio para identificar la enfermedad superaba los siete años desde la aparición de los primeros síntomas. Aunque ese período se redujo a aproximadamente tres años y medio gracias a una mayor concientización, sigue siendo una ventana crítica en la que pueden producirse daños estructurales irreversibles en las articulaciones.

    La progresión de la enfermedad no solo afecta la movilidad, sino que también se vincula con complicaciones sistémicas, incluyendo un mayor riesgo cardiovascular.

    A esto se suma un impacto significativo en la salud mental: estudios recientes indican que más del 60% de los pacientes presenta síntomas de depresión, en un contexto marcado por el dolor crónico, la fatiga y las limitaciones funcionales.

    En términos terapéuticos, el abordaje es escalonado y combina tratamientos farmacológicos con intervenciones sobre el estilo de vida. Los antiinflamatorios no esteroides constituyen la primera línea, pero en casos más avanzados se recurre a terapias biológicas y medicamentos dirigidos que actúan sobre moléculas específicas del sistema inmune. La evidencia científica respalda su eficacia para reducir la inflamación, frenar el daño estructural y mejorar la funcionalidad.

    Sin embargo, el enfoque actual trasciende lo clínico. La comunidad científica y las organizaciones de pacientes coinciden en la necesidad de un abordaje integral que contemple el acompañamiento psicológico, la inclusión laboral y la educación sobre la enfermedad.

    Espondiloartritis axial: cuáles son los síntomas


    Los síntomas de la enfermedad varían de persona a persona pero la mayoría de las veces incluyen:

    • Dolor lumbar persistente durante más de 3 meses;
    • Dolor y rigidez, que mejoran con la actividad y el ejercicio y empeoran con el descanso, especialmente rigidez nocturna y/o al levantarse que dura 30 minutos o más;
    • Dolor que responde bien a los antiinflamatorios no esteroides (por ejemplo, ibuprofeno, naproxeno, meloxicam, etc);
    • Dolor, rigidez e inflamación en otras articulaciones.

    Espondiloartritis axial: ¿Discapacidad invisible?


    En este sentido, la espondiloartritis axial se posiciona como un ejemplo paradigmático de las llamadas “discapacidades invisibles”, aquellas que no siempre son comprendidas en su verdadera dimensión.

    La investigación, la detección precoz y la concientización social aparecen así como pilares fundamentales para cambiar el curso de esta enfermedad. Detrás de un dolor de espalda persistente puede haber una condición crónica que, con diagnóstico oportuno y tratamiento adecuado, puede ser controlada antes de que limite de forma irreversible la vida de quienes la padecen.


      Cada año, el primer sábado de mayo se pone en agenda una enfermedad poco visible pero de fuerte impacto: la espondiloartritis axial (EspAax), una afección inflamatoria crónica autoinmune que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones sacroilíacas (pelvis).

      Registrate gratis

      Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

      Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

      Comentarios