Algunas de tantas historias…
Todos necesitamos de todos y si de trasplante se habla, no hay nadie mejor que sus protagonistas para contar cómo se vive. Horacio Garaygorta fue trasplantado a los 70 años con un riñón de donante cadavérico. Su ingreso a diálisis fue en 1997 y en 2006 fue operado. “Siempre recuerdo que salía de diálisis y me paraba en la vereda, era como que renacía de nuevo. Ver el sol, los coches, la calle, la gente que pasaba al lado mío que me veía o yo me quedaba viendo. Pasó el tiempo del trasplante y siempre pensé quien sabe si alguno de ellos, de los que vi en tanto tiempo pasar, no fue donante mío. Eso siempre lo voy a recordar, de por vida, por eso hoy pasa una persona por la calle y lo miro con cierto afecto, porque el mundo ha sido solidario”. Horacio consideraba que por su edad no lo iban a trasplantar. “Para qué me sigo haciendo los análisis anuales, para qué si no tiene sentido. Estaba cómodo con la diálisis, me había formado el concepto de que yo iba a estar solo en diálisis. Hasta que aparece el trasplante. Ese día fue una bomba, a la edad que tenía, si entendía que mi estado físico era propicio. Me sentía, bien. Ya llevo 6 años de trasplante”. Luis María López vive en San Martín de los Andes, tiene 72 años y estuvo 1 año y medio en diálisis. Recibió un riñón de donante vivo, el de su esposa (por ley está permitido). “Cuando me enteré de la donación, sentí una satisfacción muy grande y la alegría fue mayor cuando me enteré que mi esposa quería era mi donante. Actualmente la pareja se encuentra en bien de salud. Juan Alejo López, tiene 47 años y vive en Roca. Tiene un puestito de frutas en la entrada del hospital López Lima. “Estuve 12 años y medio en diálisis y le doy gracias a Dios porque ando bien. En diciembre del ‘96 me salió el trasplante. Llevo 15 años y 2 meses trasplantado y sigo con ganas de seguir adelante. Y a quienes estén en diálisis les digo que no tengan miedo cuando se trasplanten”.
Luis María López y su esposa.
Todos necesitamos de todos y si de trasplante se habla, no hay nadie mejor que sus protagonistas para contar cómo se vive. Horacio Garaygorta fue trasplantado a los 70 años con un riñón de donante cadavérico. Su ingreso a diálisis fue en 1997 y en 2006 fue operado. “Siempre recuerdo que salía de diálisis y me paraba en la vereda, era como que renacía de nuevo. Ver el sol, los coches, la calle, la gente que pasaba al lado mío que me veía o yo me quedaba viendo. Pasó el tiempo del trasplante y siempre pensé quien sabe si alguno de ellos, de los que vi en tanto tiempo pasar, no fue donante mío. Eso siempre lo voy a recordar, de por vida, por eso hoy pasa una persona por la calle y lo miro con cierto afecto, porque el mundo ha sido solidario”. Horacio consideraba que por su edad no lo iban a trasplantar. “Para qué me sigo haciendo los análisis anuales, para qué si no tiene sentido. Estaba cómodo con la diálisis, me había formado el concepto de que yo iba a estar solo en diálisis. Hasta que aparece el trasplante. Ese día fue una bomba, a la edad que tenía, si entendía que mi estado físico era propicio. Me sentía, bien. Ya llevo 6 años de trasplante”. Luis María López vive en San Martín de los Andes, tiene 72 años y estuvo 1 año y medio en diálisis. Recibió un riñón de donante vivo, el de su esposa (por ley está permitido). “Cuando me enteré de la donación, sentí una satisfacción muy grande y la alegría fue mayor cuando me enteré que mi esposa quería era mi donante. Actualmente la pareja se encuentra en bien de salud. Juan Alejo López, tiene 47 años y vive en Roca. Tiene un puestito de frutas en la entrada del hospital López Lima. “Estuve 12 años y medio en diálisis y le doy gracias a Dios porque ando bien. En diciembre del ‘96 me salió el trasplante. Llevo 15 años y 2 meses trasplantado y sigo con ganas de seguir adelante. Y a quienes estén en diálisis les digo que no tengan miedo cuando se trasplanten”.
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