Algunas trabas que siguen vigentes
Fortunato Mallimaci señala en el “Atlas de las creencias religiosas en Argentina”: “El catolicismo, así como otras expresiones religiosas, pertenece en sociedades seculares y postseculares al heterogéneo y plural espacio de la sociedad civil y no puede ser asimilado o colonizado por el Estado y los poderes hegemónicos sean estos económicos, mediáticos o culturales. Las religiones no pueden ser consideradas instituciones estatales.
”Los actores religiosos –como instituciones, comunidades y con sus individuaciones– en democracias pluralistas son protagonistas significativos en el espacio público y en la conformación de subjetividades y sociabilidad. Construyen comunidades de interpretación y de sentido de y en la sociedad civil. Estas múltiples presencias deben renovar los paradigmas de las Ciencias Sociales a partir de más y mejores investigaciones de largo plazo. Naturalizar la dominación –‘siempre fue así’– dificulta e impide mirar lejos. Considerar a la Iglesia Católica como institución estatal, suponerla como parte constitutiva de la identidad nacional, seguir impulsando un Registro Nacional de Cultos No Católicos, creerla como legitimadora necesaria de la vida gubernamental, consolida viejos imaginarios y representaciones y contraría los fundamentos de la convivencia en una sociedad diversa. En definitiva debilita la acción política emancipadora y dificulta la profundización de una ciudadanía plena que busca y desea, en democracia, mayores derechos, libertades e igualdades”.