“Álvarez y el ‘síndrome Moreno’: negar la realidad no la modifica”

Redacción

Por Redacción

El secretario de Fruticultura de Río Negro Julián Álvarez me dedicó, el día 5 del corriente, una carta de lectores. Una rareza, sin dudas. Ya nadie duda de que la fruticultura está en serios problemas y que, a esta altura, adjudicar parte de la responsabilidad a los famosos “28 años” es cuanto menos parcial y poco serio. Además, dos años de gobierno del FpV son suficientes como para haber esbozado un plan o, siquiera, un conjunto de medidas alternativas que comiencen a tocar temas de fondo. Pero no. Aquí como en la Nación, el “modelo” Moreno es más fácil de llevar adelante. Mentir y negar rinden sus frutos para Álvarez, evidentemente. Lo que no admito no existe, un signo muy patético de estos tiempos. Cualquiera que revise hoy el estado de las economías regionales del país, muy dependientes de la paridad cambiaria, observará cómo se encuentran las mismas. Y cualquier comparación con la época de la nefasta convertibilidad no es mera coincidencia. Desde no implementar el Programa Frutícola Integral comprometido por la mismísima presidenta de la Nación –a la que se cita, se adora, pero nunca se le reclama lo prometido–, no cumplir con las leyes de transparencia y contractualización, no reclamar en la Nación medidas paliativas por el retraso cambiario que según Álvarez “quizás exista” (??) –y que el propio senador Pichetto ha, honestamente, admitido y que nosotros reclamáramos en un Proyecto de Comunicación a la Nación allá por marzo de 2012– y negar la inflación han sido las constantes de este gobierno. Claro que, a la par de que no se hace nada en el plano estructural, se ponen parches a la coyuntura, otorgando a diestra y siniestra subsidios que paga toda la población. ¿Y los productores primarios? Bien gracias. Su condición empeora todos los días y, al parecer del Sr. Álvarez, la culpa la tiene Mendioroz. No hay rentabilidad ni competitividad, ni planes a mediano y largo plazo, transparencia comercial, nuevos aportes tecnológicos; pero hay “negacionismo puro y duro”. El “síndrome Moreno” y su populismo conservador han llegado a Río Negro. Un claro ejemplo de ineficacia y necedad basta como muestra: si las leyes de transparencia comercial no le gustan al señor secretario, pues bien, su bloque en el Parlamento provincial es mayoritario, entonces, ¿por qué no derogan las mismas y proponen otras mejores? ¿No quieren, no pueden o no saben? Si las leyes están vigentes hay que aplicarlas sin más, lo otro es cháchara para la tribuna. Puesto que, como viene sucediendo en éste y en otros temas sensibles, cada vez, ante un reclamo o una crítica por parte de la oposición o de cualquier organización de productores, Álvarez responde en modo “repetitivo” que “estamos haciendo…”. Hace dos años que “están haciendo” y salvo el reparto de subsidios nadie conoce qué hicieron. Habla, habla que nada quedará. Otra cosa muy interesante y develadora del pensamiento kirchnerista provincial es conocer la visión “mercadista” que el secretario de Fruticultura tiene, pues, si no es el mercado, ¿quién fijará los precios? Muy lejos del papel del Estado regulador y presente que dicen defender y apoyar. Para nosotros no, no es el mercado por sí solo el que debe fijar precios y condiciones, y por eso dictamos en su momento las leyes de Transparencia y Contractualización, ya que entendemos que el productor primario debe tener alguna mínima certeza de lo que recibirá cuando venda, dados los costos y los riesgos que asume en cada temporada. Le sugiero a Álvarez que lea los fallos de primera y segunda instancia del Juzgado y la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y de Minería de Cipolletti sobre estos temas. No es nuestro estilo pero, para finalizar, le recuerdo al secretario que como nosotros gobernamos tantos años en Río Negro sería saludable que él reconozca (sobre todo si de fruticultura hablamos) que el justicialismo ha gobernado el país por 22 de los últimos 24 años. De algo deben hacerse cargo para no seguir adoptando la política del avestruz. Bautista Mendioroz Legislador Viedma

Bautista Mendioroz Legislador Viedma


El secretario de Fruticultura de Río Negro Julián Álvarez me dedicó, el día 5 del corriente, una carta de lectores. Una rareza, sin dudas. Ya nadie duda de que la fruticultura está en serios problemas y que, a esta altura, adjudicar parte de la responsabilidad a los famosos “28 años” es cuanto menos parcial y poco serio. Además, dos años de gobierno del FpV son suficientes como para haber esbozado un plan o, siquiera, un conjunto de medidas alternativas que comiencen a tocar temas de fondo. Pero no. Aquí como en la Nación, el “modelo” Moreno es más fácil de llevar adelante. Mentir y negar rinden sus frutos para Álvarez, evidentemente. Lo que no admito no existe, un signo muy patético de estos tiempos. Cualquiera que revise hoy el estado de las economías regionales del país, muy dependientes de la paridad cambiaria, observará cómo se encuentran las mismas. Y cualquier comparación con la época de la nefasta convertibilidad no es mera coincidencia. Desde no implementar el Programa Frutícola Integral comprometido por la mismísima presidenta de la Nación –a la que se cita, se adora, pero nunca se le reclama lo prometido–, no cumplir con las leyes de transparencia y contractualización, no reclamar en la Nación medidas paliativas por el retraso cambiario que según Álvarez “quizás exista” (??) –y que el propio senador Pichetto ha, honestamente, admitido y que nosotros reclamáramos en un Proyecto de Comunicación a la Nación allá por marzo de 2012– y negar la inflación han sido las constantes de este gobierno. Claro que, a la par de que no se hace nada en el plano estructural, se ponen parches a la coyuntura, otorgando a diestra y siniestra subsidios que paga toda la población. ¿Y los productores primarios? Bien gracias. Su condición empeora todos los días y, al parecer del Sr. Álvarez, la culpa la tiene Mendioroz. No hay rentabilidad ni competitividad, ni planes a mediano y largo plazo, transparencia comercial, nuevos aportes tecnológicos; pero hay “negacionismo puro y duro”. El “síndrome Moreno” y su populismo conservador han llegado a Río Negro. Un claro ejemplo de ineficacia y necedad basta como muestra: si las leyes de transparencia comercial no le gustan al señor secretario, pues bien, su bloque en el Parlamento provincial es mayoritario, entonces, ¿por qué no derogan las mismas y proponen otras mejores? ¿No quieren, no pueden o no saben? Si las leyes están vigentes hay que aplicarlas sin más, lo otro es cháchara para la tribuna. Puesto que, como viene sucediendo en éste y en otros temas sensibles, cada vez, ante un reclamo o una crítica por parte de la oposición o de cualquier organización de productores, Álvarez responde en modo “repetitivo” que “estamos haciendo...”. Hace dos años que “están haciendo” y salvo el reparto de subsidios nadie conoce qué hicieron. Habla, habla que nada quedará. Otra cosa muy interesante y develadora del pensamiento kirchnerista provincial es conocer la visión “mercadista” que el secretario de Fruticultura tiene, pues, si no es el mercado, ¿quién fijará los precios? Muy lejos del papel del Estado regulador y presente que dicen defender y apoyar. Para nosotros no, no es el mercado por sí solo el que debe fijar precios y condiciones, y por eso dictamos en su momento las leyes de Transparencia y Contractualización, ya que entendemos que el productor primario debe tener alguna mínima certeza de lo que recibirá cuando venda, dados los costos y los riesgos que asume en cada temporada. Le sugiero a Álvarez que lea los fallos de primera y segunda instancia del Juzgado y la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y de Minería de Cipolletti sobre estos temas. No es nuestro estilo pero, para finalizar, le recuerdo al secretario que como nosotros gobernamos tantos años en Río Negro sería saludable que él reconozca (sobre todo si de fruticultura hablamos) que el justicialismo ha gobernado el país por 22 de los últimos 24 años. De algo deben hacerse cargo para no seguir adoptando la política del avestruz. Bautista Mendioroz Legislador Viedma

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