Análisis: El premio al compromiso

Por Redacción

La designación de monseñor Fernando Maletti como obispo de San Carlos de Bariloche constituye un premio al compromiso social y a su pública opción preferencial por los más pobres y desprotegidos.

Alternativa pastoral que le hizo ganar la confianza del cardenal Jorge Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, quien lo sumó al equipo multidisciplinario que desde hace algunos años abrió el juego al diálogo con distintos sectores del quehacer político, económico y social.

Este perfil hizo que su nombre también circulara en los ambientes eclesiásticos como sucesor del recientemente fallecido obispo de Quilmes, monseñor Jorge Novak.

El flamante obispo continuará así el camino que trazó su predecesor, monseñor Rubén Frassia, en esa zona austral quien -al igual que él- alcanzó la dignidad episcopal tras pasar por el santuario de San Cayetano, del barrio porteño de Liniers.

En el templo del santo patrono del pan y del trabajo -que cada 7 de agosto convoca a una multitud de devotos-, monseñor Maletti potenció la tarea asistencial y de promoción humana en favor de los necesitados.

Además de ampliar el servicio social, el prelado diversificó las alternativas laborales de la bolsa de trabajo, reabrió la farmacia del santuario y dio nuevo aire a los medios de comunicación allí existentes, entre ellos la emisora FM Pan y Trabajo.

No obstante sus pergaminos, el desafío que deberá encarar monseñor Maletti de ahora en más en la sede rionegrina será harto complicado.

Aunque conoce de primera mano la realidad de la pobreza y la exclusión, deberá adaptarse a un contexto social difícil, donde los cortes de ruta, las migraciones constantes, las condiciones climáticas y el hambre son moneda corriente.

Si bien de este modo se cubrió una vacante en el triunvirato de obispos rionegrinos, todavía sigue sin conocerse al sucesor de monseñor José Pedro Pozzi, quien ya presentó su renuncia por haber alcanzado los 75 años que marca como límite el Código de Derecho Canónico.

Más allá de las especulaciones, la tradición marca que será un religioso salesiano. Algo muy distinto a lo que ocurre con Bariloche, donde desde su creación los obispos han salido del clero diocesano y han bajado de Buenos Aires. (DyN)

Guillermo Villarreal


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