Antiguo enojo que empezó en un partido de fútbol

Por Redacción

NEUQUÉN

NEUQUÉN (AN).- Son tres familias de un lado y cuatro del otro. Se odian hace años. Incluso sus padres tuvieron problemas y enfrentamientos. Pero algunos de esos muchachos supieron ser amigos. “Un partido de fútbol fue la chispa que inició todo”, recuerda Luciano Montecinos, presidente de la vecinal de Confluencia. Juan González se transformó el sábado en la quinta víctima fatal de esta serie de terror.

Montecinos recuerda que aquella contienda deportiva fue hace unos años. Que como había tantos jóvenes varones en la barriada, se armaban tres o cuatro equipos que jugaban horas en el predio de los judiciales, cerca del río. Ahí, una tarde cambió todo porque hubo un par de patadas de más, uno de los amigos esgrimió una “tumbera” (arma casera) y el otro, para “ser más guapo aún”, sacó una 9 milímetros. Entonces, se acabó la amistad.

Los vecinos cuentan que Juan González, el muchacho de 19 años asesinado el sábado por la noche, es el “cuarto” caído de uno de los bandos, y que en el otro “sólo mataron a uno”. Todo cuestión de venganza y territorio.

El barrio desde hace ya varios meses está dividido en sectores. Los del bando que integraba González sólo pueden subir por Paimún hasta el puente que se levanta sobre una laguna de aguas verdes. Y los de las otras familias no pueden bajar. Cuando pasan ese límite imaginario, hay piedras, tiros y nervios extremos.

Las historias se cruzan tanto en Confluencia que a veces es difícil seguir el hilo. Juan “Moco” González y su familia fueron echados del barrio hace años, y hasta les quemaron la casilla. Su padrastro, Zenon Rodríguez, fue asesinado el 22 de octubre de 2013, cuando un grupo de personas irrumpió en su casa de Romera casi Lolog, en el barrio El Chacay de Plottier, e incendió la casa. Su padre biológico, Miguel González, también tuvo varios enfrentamientos a balazos.

Juan González había regresado al barrio hace un tiempo y por esas vueltas que da la vida, comenzó a noviar con una mujer cuyo abuelo terminó inválido en uno de los hechos en los que estuvo involucrado el “Moco” hace algunos años.

Durante la autopsia, se constató que González recibió un balazo mortal calibre 45 a la altura del montón. En el procedimiento también se confirmó que tenía otra lesión de arma de fuego en el cráneo. “Es que el Moco se intentó suicidar hace un mes y medio, pero no murió, y a las pocas horas se escapó el hospital”, informaron fuentes policiales.


Exit mobile version