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Casi derriba a un granadero.- La reticencia de Ricardo López Murphy, a realizar declaraciones a los periodistas generó un tumulto de magnitud que casi deja tirado en el suelo a un granadero.
Recién asumido y del brazo de su esposa, López Murphy intentó retirarse de la Casa Rosada esquivando a la prensa, pero su opción provocó un atascamiento en la puerta de Rivadavia que casi termina en un desastre.
A pesar de la insistencia, el flamante titular del Palacio de Hacienda no quiso largar ni una palabra -apenas dijo que su nueva gestión significa «una gran responsabilidad»- y el más perjudicado resultó ser el granadero de guardia, que casi termina con su humanidad en el piso.
A la carrera por Machinea.– Parece que la ansiedad por conseguir la declaración de un funcionario no tiene límites. Sobre todo si se trata de un ministro de Economía que termina su gestión, en medio de una crisis.
José Luis Machinea quiso aprovechar el interés que despertaría en la prensa la salida de su sucesor, Ricardo López Murphy, para escabullirse por un costadito. Pero esa jugada no fue exitosa. Por el contrario, el saliente jefe de la cartera económica tuvo que soportar el acoso de los periodistas y fotógrafos que insistían con lograr su declaración y que lo persiguieron durante una cuadra hasta el ingreso del Palacio de Hacienda, donde llegó para refugiarse por última vez en su despacho.
Tuvo que ir caminando. Son las desventajas de ya no pertenecer. Ya no tiene a disposición un auto oficial.
Pou ni habló.- La expectativa estaba creada. Faltaba poco para el comienzo del acto de asunción de los nuevos ministros de Economía y de Defensa y las versiones indicaban que asistiría el polémico presidente del Banco Central. Pedro Pou entró serio, a las 15.40, a la Casa Rosada. Casi ni miró a los periodistas y caminó rápidamente hacia la escalera que lo conduciría hacia el sector presidencial, como al resto de los invitados pertenecientes al Poder Ejecutivo. Los periodistas empezaron a cantar a coro: «Pou, Pou, Pou, Pou» con la esperanza de que el titular de la autoridad monetaria accediera a realizar declaraciones. Pero fue en vano. La hinchada resultó frustrada. (DyN)
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