Aquellas portadas escolares
En la escuela primaria deseaba fervientemente que no llegara el comienzo del mes; había una razón muy poderosa…las portadas. Sí, a mis maestras se les ocurría que en el cuaderno con el inicio de cada mes había que poner en una hoja y en grande, por ejemplo, “Mes de Julio” y–acá venía mi gran problema—el dibujo representativo, que en este mes no podía ser otro que la bendita casa de Tucumán. Siempre me he lamentado de mi nula capacidad como dibujante que se hizo evidente en aquellas portadas que me costaban llantos y coscorrones.
Vos, ¿cómo te llevabas con esas portadas o con los dibujos que tenías que hacer luego de alguna escritura? ¿Los padecías como este escribiente o los disfrutabas? En muchas de esas portadas mensuales terminaba auxiliado por mi madre, que no es muy virtuosa para el dibujo, pero se las arreglaba para hacérmelas generalmente copiadas de manuales o revistas. Esta suele ser una situación común en los hogares donde los mayores suelen copiar las tareas de los/as menores.
Y si de copias hablamos, no hay nada peor que copiar algo varias veces…y esto lo supo muy bien Sofía Evstéfievivic, la joven esposa de León Tolstoi. Además de criar trece hijos, llevar las finanzas de la hacienda, escribir un diario personal, Sofía, copió siete veces las diferentes versiones de “Guerra y Paz” (¡en mi edición son 1845 páginas!) que iba escribiendo su marido. Ella misma cuenta que llegó a saberse de memoria muchos diálogos de los personajes.
En el mundillo literario se cuenta que la obra de Vladimir Nabokov (1899-1977) hubiese sido muy diferente si no intervenía su esposa Vera. Ella era quien pasaba a máquina todos sus manuscritos, los leía en voz alta e incluso sugería correcciones. Fue ella quien salvó de la destrucción el manuscrito de “Lolita”, la novela más famosa de su marido. No se contentó con ser su copista y correctora, también tradujo sus libros a otros idiomas. Y como el escritor era un exiliado de la Unión Soviética hasta cuidaba su seguridad personal, se dice que Vera Nabokov siempre llevaba un revólver para defender a su marido.
Mirá de qué terminé hablando culpa de las portadas escolares…
En la escuela primaria deseaba fervientemente que no llegara el comienzo del mes; había una razón muy poderosa...las portadas. Sí, a mis maestras se les ocurría que en el cuaderno con el inicio de cada mes había que poner en una hoja y en grande, por ejemplo, “Mes de Julio” y--acá venía mi gran problema—el dibujo representativo, que en este mes no podía ser otro que la bendita casa de Tucumán. Siempre me he lamentado de mi nula capacidad como dibujante que se hizo evidente en aquellas portadas que me costaban llantos y coscorrones.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora