Argentina eliminada: El triste y último tango en Rusia

Francia sepultó para siempre el sueño de la generación liderada por Lionel Messi y Javier Mascherano de ganar un título con la selección mayor. Argentina se marchó ayer del Mundial después de perder en octavos del final ante los galos por 4 a 3.



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Fue el último partido de Mascherano con la camiseta argentina. Nadie la vistió más veces que él.

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Lionel Messi y Sergio Agüero, símbolos de un equipo que no fue tal en el Mundial.

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Fue un cachetazo de realidad. Abrupto final para un sueño sostenido en el aura de la historia y apuntalado por los pergaminos que alguna vez supimos conseguir. La deuda de una generación que ayer se despidió en Kazán ante Francia, quedó sin saldarse. La vieja guardia que jugó tres finales en cuatro años, se marcha de Rusia con una espina clavada en su orgullo.

La jerarquía de los nombres no fue suficiente para moldear un equipo que estuviera a la altura de ese escalafón individual. Quizás no hubo tiempo para hacerlo, o quizás fue la poca sapiencia de un entrenador en tiempos urgentes o el sentido de autodestrucción dirigencial que comenzó con la final perdida en la Copa América Centenario. El combo de explicaciones de por qué Argentina se despidió del Mundial en octavos de final, no deja casilleros vacíos. Pueden ser muchas las razones que expresen la derrota, pero en el ambiente futbolero nacional la sensación de que no había equipo suficiente para trepar más alto, ya estaba instalada de antemano.

Ante Francia se pudo haber ganado o al menos llevar el partido al alargue, pero en el momento caliente del juego, cuando Argentina ganaba 2-1, la categoría del equipo francés apareció en su máxima expresión y contrastó con la peor de la Albiceleste. En once minutos, el equipo de Jorge Sampaoli sufrió tres goles.

Si bien estamos hablando de fútbol donde todo puede pasar, que a Argentina le conviertan tres goles en tan breve lapso de tiempo denota una endeblez estructural que Croacia expuso por primera vez en este Mundial.

A diferencia de ese partido ante los croatas (0-3), esta versión de equipo tuvo otro compromiso, otra actitud. La selección la adquirió luego de la victoria ante Nigeria y eso le dio la dignidad para pelearle el partido a un candidato al título como Francia.

El 4-3 refleja que Argentina estuvo cerca de ganar, aunque la lectura hay que hacerla por partes. La selección creyó en lo imprevisible del fútbol cuando lo empató con el golazo de Ángel Di María en el primer tiempo o cuando pasó a ganarlo con el afortunado gol de Gabriel Mercado, gestado por Lionel Messi. Cuando la lógica hizo su aparición en el juego, Francia cerró la faena con dos goles de Mbappé, el último en una jugada que nació en los pies del arquero Lloris, en gran jugada colectiva a cinco pases.

Volvió a creer en la dinámica de lo impensado cuando el Kun Agüero le metió la cabeza a un centro exacto de Messi y tuvo el empate en la jugada final cuando Di María se llevó por delante un centro de Maxi Meza. Si entraba, estaríamos hablando de épica, epopeya mundial, del fatal error francés de dejar vivo a un grande. Exaltaríamos cualquier cosa cercana a proeza, pero lo cierto es nunca hablaríamos de un concepto de equipo.

Kazán fue la tierra prohibida de los dos finalistas del último Mundial. Alemania ya se había despedido allí hace unos días al perder con Corea del Sur. Ahora le tocó a Argentina, que se marcha de Rusia con un par de certezas. Hubo dos equipos: el del apático empate ante Islandia y la dura caída contra Croacia; y otro que le ganó a Nigeria y perdió ayer con Francia. Por eso ayer hubo resignación y no bronca. Es que al menos el equipo tuvo actitud y no es poca cosa para esta selección. La crónica de la muerte anunciada tuvo su capítulo final con Francia, que es más equipo y no dio margen a lo imprevisible.

El golpe al corazón le dará impulso a la razón. Si la hay, recién ahí la reconstrucción del seleccionado se pondrá en marcha.

“Les agradezco a los jugadores, que dejaron todo, y también a la AFA, que hizo lo posible para que estemos bien y no nos faltara nada”.

El entrenador tuvo un buen gesto con la AFA, que decidirá si se queda o no.

AP

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“Les agradezco a los jugadores, que dejaron todo, y también a la AFA, que hizo lo posible para que estemos bien y no nos faltara nada”.

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