Así es la casa de Teté Coustarot: elegancia, color y piezas con historia

La conductora mostró su departamento: un espacio con impronta clásica, detalles étnicos y una estética donde cada objeto tiene una historia.

Por Redacción

Nacida en General Roca, Río Negro, Teté Coustarot construyó una carrera sólida en los medios argentinos sin perder nunca su identidad patagónica. De hecho, la periodista y conductora —cuyo nombre real es Stella Maris Coustarot— nació el 20 de junio de 1950 en esa ciudad del Alto Valle, donde dio sus primeros pasos antes de convertirse en una figura emblemática de la televisión y la moda en el país.

Esa mirada estética formada entre el sur y la gran ciudad se refleja con claridad en su casa: un espacio donde conviven antigüedades, colores intensos y objetos con historia, en una combinación tan personal como sofisticada.

Un hogar con identidad y estilo propio


Cuando Teté Coustarot abrió las puertas de su casa, dejó ver mucho más que un espacio bien decorado: mostró un universo donde predominan la personalidad, el criterio estético y una mirada experta.

Nada parece improvisado. Cada mueble, cada objeto y cada color están ubicados con intención, logrando una armonía visual que refleja su estilo y su recorrido.

Una base clásica con toques audaces


El departamento se apoya en una estructura clásica: paredes claras, molduras simples y una distribución que conecta los ambientes con fluidez.

Sobre esa base neutra aparece el primer gran impacto visual: una cómoda lacada en rojo intenso, que se convierte en protagonista del living. Su presencia, sumada a herrajes dorados y objetos decorativos, marca el tono del espacio.

Ese rojo no es casual. Se repite en almohadones, libros y textiles, funcionando como un hilo conductor que unifica toda la casa. La paleta se completa con tonos crema, terracota y luz cálida, generando una atmósfera acogedora y sofisticada.

Antigüedades y piezas que cuentan historias


Uno de los rasgos más distintivos del hogar de Teté Coustarot es la presencia de antigüedades y objetos de distintas culturas.

Las máscaras africanas, junto con tejidos sudamericanos y piezas artesanales, aportan un aire étnico y audaz que rompe con lo clásico sin perder elegancia.

Lejos de ser simples adornos, cada elemento parece tener un significado. Son objetos que narran viajes, experiencias y una mirada curiosa sobre el mundo.

Un espacio donde conviven recuerdos y diseño


En uno de los sectores del departamento, una biblioteca blanca empotrada reúne libros, portarretratos, esculturas y cerámicas, junto a una televisión integrada al mueble.

Esa combinación de funcionalidad y estética resume una de las claves del hogar: mezclar lo práctico con lo emocional.

El resultado es un interior equilibrado, donde conviven muebles con carácter, colores bien pensados y objetos con historia.

Una casa que refleja a su dueña


El departamento de Teté Coustarot no sigue modas ni tendencias pasajeras. Es un espacio que transmite coherencia, calidez y personalidad.

Cada elección —desde una cómoda roja hasta una máscara africana— parece hablar de su identidad. Y eso es justamente lo que transforma una casa bien decorada en un lugar único.


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