Trajeron a la Argentina «la Ferrari» de las impresoras 3D y construyen casas de hormigón de 120 m2 en 48 hs
Importada desde Dinamarca, la primera impresora 3D de hormigón de la región llega para abaratar costos y optimizar tiempos: paredes dobles, eficiencia energética y estructuras listas en dos días. La supervisión es humana, como también los trabajos posteriores en las terminaciones, instalaciones y detalles finales.

En el sector inmobiliario actual, los desarrolladores se enfrentan a un desafío constante: los costos de construcción no bajan y la única variable con margen real para ganar eficiencia es el tiempo de obra. En este escenario, una tecnología que antes parecía limitada a pequeños objetos plásticos está transformando la industria a gran escala: la impresión 3D de estructuras de cemento.
Lo que comenzó como una tendencia global —con hitos como un Starbucks impreso en Texas o una estación de tren terminada en seis horas en Japón— ya es una realidad en el mercado argentino de la mano de Grondplek, la startup cofundada por el emprendedor Mateo Salvatto junto a tres socios.
¿Cómo funciona la «Ferrari» de las impresoras de cemento?
El proceso difiere radicalmente de la construcción tradicional. Como explicaron al diario «La Nación», la empresa trajo al país la primera máquina de la región, fabricada en Dinamarca por la firma Cobod.

- Dimensiones: El equipo mide aproximadamente 11 metros de ancho por 11 de largo y 7 metros de altura.
- El material: Utiliza hormigón convencional combinado con un 2% de aditivos locales (plastificantes y acelerantes) que se ajustan según el clima.
- El sistema: Una planta mezcladora compacta bombea la mezcla a través de una manguera especial hacia el cabezal impresor, el cual deposita el material capa por capa a velocidad récord.
- El dato clave: Con este método, una vivienda de 120 m² puede tener su «obra gris» (estructura, paredes, escaleras y mesadas) completamente lista en solo 48 horas. Detalle clave: luego son los trabajadores quienes deben agregar las terminaciones, instalaciones y detalles finales. «Las terminaciones, la operación y la supervisión de la máquina necesita al humano», dijo el emprendedor al mismo medio.

Los beneficios del modelo: más barato, resistente y sustentable
Frente al prejuicio de que una estructura impresa pueda ser frágil, los resultados técnicos demuestran lo contrario. Salvatto detalla las principales ventajas de este sistema:

- Reducción de costos: Permite bajar hasta un 30% el costo de mercado de una propiedad.
- Desperdicio cero: La máquina bombea únicamente el material exacto que se necesita para cada etapa, optimizando los recursos.
- Calidad y aislamiento: Las viviendas cuentan con doble pared con cámara de aire, lo que las hace antisísmicas y térmicamente ultraeficientes (ahorro energético).
- Diseño disruptivo: Facilita la creación de formas orgánicas, curvas y contracurvas que optimizan el espacio y serían muy costosas de hacer de forma tradicional.
Del living de una casa a la minería
Aunque el modelo actual de Grondplek está limitado a construcciones de hasta tres plantas, la tecnología avanza hacia la impresión en serie mediante guías horizontales que permiten «fabricar» un lote de casas una detrás de la otra.

Además, el proyecto trasciende lo residencial. Al funcionar como una fábrica de premoldeados portátil, la máquina puede trasladarse, nivelarse sobre el terreno y comenzar a operar directamente en proyectos de ingeniería civil o campamentos mineros.
El respaldo corporativo
El proyecto, que inició su gestación en 2021, encontró en 2025 su gran impulso al asociarse con el grupo Techint para implementar esta tecnología en el país. A día de hoy, Grondplek ya cuenta con:
- Más de 500 m² de hormigón impreso.
- Más de 1.400 piezas producidas.
- Una reducción comprobada del 35% del tiempo en la etapa de obra gris.
La impresión 3D ya no es el futuro de la construcción; es el presente de una industria que busca reinventarse para ser más accesible, rápida y sostenible.

En el sector inmobiliario actual, los desarrolladores se enfrentan a un desafío constante: los costos de construcción no bajan y la única variable con margen real para ganar eficiencia es el tiempo de obra. En este escenario, una tecnología que antes parecía limitada a pequeños objetos plásticos está transformando la industria a gran escala: la impresión 3D de estructuras de cemento.
Lo que comenzó como una tendencia global —con hitos como un Starbucks impreso en Texas o una estación de tren terminada en seis horas en Japón— ya es una realidad en el mercado argentino de la mano de Grondplek, la startup cofundada por el emprendedor Mateo Salvatto junto a tres socios.
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