Arriaga sólo piensa en los radicales

Quiere polarizar las urnas con el oficialismo. Para él, el PJ no cuenta.

Por Redacción

Polarizar la elección con el radicalismo.

En materia de convergencia con otras fuerzas políticas, decisión excluyente de mantener los resortes decisivos para el manejo de las eventuales alianzas. El contenido del discurso, por caso.

En relación con lo anterior, no descartar que puede importar más este o aquel dirigente de otro partido, que la convergencia con el conjunto de esa fuerza.

Estos objetivos «movilia» forman parte sustancial del plan estratégico del Frente Grande rionegrino destinado a llevar a la gobernación al intendente de Cipolletti, Julio Arriaga.

– Este es un proyecto de la política como acción de poder, no de mero intento de luchar por lograr un gobierno. Esta convicción es la que inexorablemente nos llevará a que hagamos del radicalismo nuestro principal adversario: porque los radicales tienen la otra cuota de poder que hay en la política provincial- dijo ayer a este diario uno de los cinco hombres que dibujan el contenido de la campaña electoral de Arriaga.

– La polarización irá en ese sentido, porque el peronismo sigue en su disputa interna permanente y no podrá afianzar una propuesta seria- acotó también ayer en Bariloche a este medio el diputado nacional por el Frente, Julio Accavallo.

El arriaguismo descree incluso de la gravitación que a la hora de votar pueda tener el entrenado sistema de clientelismo político que en mucho ha servido al radicalismo para consolidar su poder.

– Será relativo, porque la gente tiene una visión muy crítica de los aparatos partidarios- dijo Accavallo.

Al imaginar un «mano a mano» entre el intendente de Cipolletti y el candidato a gobernador por el radicalismo, buscó desactivar también la idea peronista de que Verani instaló con Arriaga una virtual «ley de lemas», jugando con dos figuras propias.

Aun así, Accavallo no fue contundente a la hora de calificar las sospechas de corrupción que pesan sobre el actual gobierno provincial.

Trató de salir del paso describiendo los ejes de un futuro gobierno liderado por Arriaga:

– Habrá tres que tendrán prioridad y, aunque se conocen, vale la pena repetirlos para ratificar nuestro compromiso de trabajar en esos temas con decisión: salud, educación y la seguridad- comentó.

Dijo entonces que los recursos saldrán de la liquidación de los entes de desarrollo, las empresas residuales y las estructuras políticas que no cumplen ninguna función, pero que gravitan hoy en el déficit del Estado provincial.

Pero en cambio se mostró prudente ante una consulta sobre los oscuros manejos con los bonos Cedepre, la Lotería provincial o la empresa Altec. «Las investigaciones han avanzado poco -observó-, pero también hay que decir que existe una justicia complaciente». Accavallo integra el sector del Frente Grande que hasta no hace mucho formaba parte del gobierno provincial.

Según dijo ayer, la intención de Arriaga será diferenciarse con propuestas nuevas y «con su voluntad ya demostrada de ir sobre las empresas privatizadas, los bancos y los grandes contribuyentes, para lograr un aumento de recursos».

Paralelamente a las expresiones de Accavallo, fuentes de primer rango en el arriaguismo señalaron ayer que la política de alianzas que se sigue «se construirá siempre y cuando no implique ningún tipo de condicionamiento al núcleo básico de nuestro pensamiento en materia de gobierno».

– Si gusta, bien, y si no, que la generosidad del señor sea con ellos. El que viene con nosotros, viene a algo que ya está en marcha y que él puede mejorar, pero no condicionar…

Como se ve, vigencia de un clásico: «Al pan, pan; al vino, vino…».

Análisis: Selección y acción directa

El método de la acción directa.

No en el contenido que a esa categoría acredita la derecha europea, sino desde la necesidad de ir directo a lo que le importa negociando cero.

Así sigue operando Julio Arriaga para ampliar su base de sustento político en la provincia. Sabe que sin alianzas se constriñen sus posibilidades de estar presente en todo el mapa rionegrino.

Pero en sus planes no figura la más mínima intención de lograr inserción vía resignar poder mediante negociaciones.

Es decir, el marketing de Arriaga no pivotea en flexibilidades. Procura no buscar partidos para que lo acompañen en su larga marcha. Sí, arregló con el Partido Demócrata Cristiano. Pero no es menos cierto, y no debe sonar peyorativo decirlo, que en el marco provincial esa fuerza sólo existe en el respiro de una minoría ínfima.

Lo que quiere Arriaga y su frentismo son dirigentes y referentes de esta o aquella fuerza. No cualquiera, claro está. Sino aquella gente que por encima de la debilidad o fortaleza de sus propias estructuras gocen de reconocimiento hacia afuera de las mismas.

Por eso la semana anterior fue a buscar a la barilochense Graciela Di Biase, pero no al Movimiento de Unidad y Participación al que pertenece.

De haber ido por lo segundo, lo primero que le iban a pedir eran sitios de poder en el eventual gobierno provincial del Frente Grande.

¿Por qué dárselos a un partido que de la mano de sus propias contradicciones consume a fuego lento lo que le queda de poder en la primera gestión de gobierno que tiene en su historia: el municipio de Bariloche?

Lo mismo le sucede ahora a Arriaga con el PPR.

– ¿Por qué ir por toda esa estructura si le interesan sólo algunos de sus dirigentes ?- dicen los frentistas.

¿Método arbitrario de hacer política?

Eso lo responde quien lo acepta. O quien no.