Irrupción electoral

RÍO NEGRO

Por Redacción

ADRIÁN PECOLLO adrianpecollo@rionegro.com.ar

La disputa del 2015 está afincada en el oficialismo. El Frente para la Victoria se encamina hacia una crucial definición electoral en el 2013. Habrá internas abiertas en el primer semestre y, en el segundo, la elección legislativa nacional. Río Negro elegirá tres senadores y dos diputados. En la Cámara alta cumplen sus mandatos Miguel Pichetto, María José Bongiorno y Pablo Verani, y Oscar Albrieu y Hugo Castañón en la baja. Entrará en juego algo más que esas cinco bancas. Será un ensayo para el cuadro provincial del 2015. Ese ordenador era visible, pero Pichetto lo hizo mucho más manifiesto. Trabaja para su postulación del año próximo, pero sabe que una puja parlamentaria entusiasma poco y nada. Así ratificó públicamente su deseo por la gobernación y renovó expectativas en ciertos sectores del PJ, promoviendo una movilización mayor en su provecho. Ese adelantamiento sacudió y sacudirá más al gobierno frentista. El gobernador no pudo ahuyentar ese tiempo. La escala fijada por el senador conforma un alto riesgo, puesto tres años antes de la finalización del mandato. El acto en Bariloche del sábado insinuó con qué respaldo dispone Weretilneck. Alineó a parte importante de la dirigencia del PJ, pero terminó íntimamente reivindicando su más sólido puntal: los recientes lazos tejidos con la sociedad desmovilizada. Sus sondeos de la consultora Eco ratifican que esa fatigosa faena personal ya le otorgó una aceptación, en crecimiento, superior al 50%. En cambio, detectó en Bariloche notables ausencias de intendentes, incluso de aquellos –como el local Omar Goye– con permanentes asistencias para oxigenar sus administraciones. Observó el escaso aporte de las fuerzas barilochenses. El mejor tributo perteneció al incómodo y costoso reclutamiento del resto de la provincia. Sólo fue una expresión de la tradicional política. Cada fin de semana, Pichetto abandona su despacho y cumple en Río Negro con un raid de anuncios nacionales. El senador, liberado del gobierno provincial, está en campaña. Profundizará preparativos y equipos en una reunión convocada para el 13 de diciembre en Viedma. El partido seguirá invernando. El justicialismo en el gobierno abandonó su intento partidario, que consistía en un vaciamiento de la conducción, con renuncias de sus consejeros. Habrá quejas por el destino del financiamiento, abultado con los desembolsos de funcionarios y legisladores. La compulsa mutará al plano electoral, real o simulado. ¿Weretilneck tendrá su candidato en el 2013 y enfrentará –sin rodeos– a Pichetto? Su entorno lo habla, pero él nunca esbozó semejante opción aunque su acompañamiento emerja restringido. “Acompañaré al candidato de la presidenta”, repite. El gobierno de Cristina Fernández siempre exhibió desapego con las aspiraciones en las provincias. Pichetto sabe de esa distancia y, posiblemente, tampoco el año próximo reciba un apoyo explícito a su candidatura. Pero es impensado que la presidenta valore y conciba otro respaldo. La indiferencia nacional en la crisis del Frente rionegrino –que sirvió al plan de autonomía del mandatario– sí comprendió un claro precepto presidencial: “Nada que afecte al senador”. Últimamente, el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, repitió esa postura y lo hizo frente al histórico Fernando Vaca Narvaja cuando éste promovía y buscaba presencia al acto de Bariloche. Igual intento y resultado obtuvo del presidente del bloque de diputados K, Agustín Rossi. La Cámpora se mantuvo en un lugar retirado. Sólo existió un escrito enviado por el diputado ultra K Carlos Kunkel. ¿Por qué aparecería otra actuación nacional si asoma un candidato oficialista para confrontar a Pichetto? Así, el gobierno se encamina a un obligado apoyo a la re-reelección del senador. Una cómoda victoria lo ubicaría inmejorablemente para el 2015. Ese desenlace aventuraría la supervivencia política de Weretilneck. Por eso, este oficialismo está en un atajo complejo y, por momentos, cae en trance, resiste aquel acompañamiento y hurga sendas extravagantes. Allegados vuelven con bosquejos para confrontar, promocionando las candidaturas del vicegobernador Carlos Peralta y del ministro Marcelo Mango. Son fugaces advertencias. La postulación testimonial del gobernador es el consejo más trasnochado. Él rechaza esos pensamientos, aferrándose a sus tiempos, ya rebasados, y priorizando su administración. El senador promociona que el mandatario tiene una alianza con el radicalismo. Esta concluyente visión es interesada. Sí es real que no habrá más proyecto compartido con el PJ que lidera Pichetto. También es cierto que Weretilneck rescata vínculos con excompañeros de lo que fue el arriaguismo –entre ellos, el diputado Facundo López– y, además, recupera canales de interlocución con sectores radicales. Elabora, por ahora, mayorías parlamentarias. En ese sentido, la propuesta de la reforma educativa, con cambios, está asegurada en diciembre por el acompañamiento del bloque que preside Bautista Mendioroz, aunque hay dudas de si estarán todos esos votos opositores. El radicalismo tiene su contienda y se prepara para el 2013. Resisten dos vertientes: la del exgobernador Miguel Saiz, que encabezaría la lista al Senado, y otra alternativa, que lideraría Mendioroz o Verani (no se desecha que ambos aparezcan en la boleta, uno al Senado y otro a Diputados). El oficialismo repasa ese universo y lo evalúa para su estrategia. Saiz nunca ha disimulado su ligazón K, especulándose con un consentimiento de Nación para incrementar la cantidad de senadores afines, necesarios si aparece el intento reformista para la re-reelección de Cristina Fernández. También otra posible papeleta extraña serviría para dispersar votos y contener el caudal pichettista. Allí, el albertismo se entusiasma con una coalición anti-K, a partir de la proyección detectada en la arista Magdalena Odarda, que la ubica en dupla con Mendioroz. Todos son simples diseños, que se armarán y se desarmarán con el futuro panorama nacional ya asentado. El proceso rionegrino, obviamente, también incidirá, y la renegociación petrolera se inscribe en esa resolución. Múltiples factores se cruzan en este asunto. Río Negro y Nación comparten territorios e intereses, incluso podría contener otra mediación nacional en el conflicto de Weretilneck y Pichetto. El gobierno de la provincia requiere rápidamente esa legislación, pero la bancada del PJ disidente exigirá una importante participación. Gran parte del Estado y del gobierno dependerá en el 2013 de los fondos que Río Negro pueda recaudar con la renegociación petrolera. Además, la administración rionegrina se asienta en trazos más cotidianos e imperceptibles, mayormente alejados de la incidencia pichettista y los actores de “la coalición de gobierno”. Pertenecen al exclusivo terreno y permiso que otorga el gobernador, que erosiona –llamativamente– a su gestión. ¿Si no, qué son aquellos planes aislados y autónomos pululando en los ministerios? Ernesto Paillalef y Elvi Cides, primero y segundo de Desarrollo Social, no creen en una misma política. Cada uno manda por la suya, ni hablan del rumbo ministerial. Salud no está mejor. La secretaria Liliana Andaloro pidió al Tribunal de Cuentas que audite las erogaciones del último año. Mandó investigar a su ministro Norberto Delfino. Nunca los contrastes fueron tan nítidos. Otros bretes sorprenderán a Weretilneck si persiste en este singular sistema de poder, que jaquea su propio liderazgo.

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