Asesoramiento y ayuda, a cambio de un euro
MADRID.- Un sentimiento de comunidad florece entre los habitantes del aeropuerto de Madrid, la mayoría hombres. Edu vigila los artículos de sus compañeros al precio de un euro por cada bolsa. Otros se ganan algunas propinas ayudando a los pasajeros con sus equipajes o a encontrar el mostrador de facturación correcto. Uno de éstos es Valentin Giorgiev, un antiguo profesor de gimnasia de 60 años procedente de Bulgaria. Separado durante mucho tiempo de su mujer y sus dos hijos, fue a España hace diez años donde trabajó como changarín hasta hace cuatro años, cuando se le diagnosticó cirrosis en el hígado. Empujando su carro, bebiendo un refresco en los bares, tomándose su medicina o lavándose en los aseos del aeropuerto, Valentin se camufla entre los pasajeros que apenas se fijan en él hasta que se ofrece a llevarles el equipaje. En estas fiestas, puede ganar unos 20 euros diarios. Su cuerpo está dolorido de dormir en el suelo “pero sólo aquí hay un poco de dinero”, dice. “Hay mucha gente aquí que pide limosna pero yo nunca, no me gusta”, añade. Amigos y ladrones En el aeropuerto ha hecho algunos amigos, especialmente colegas búlgaros. Pero también hay compañías menos agradables. “Me robaron mucha ropa aquí. Me siento mal”, dice, secándose algunas lágrimas. “No tengo nada”. Luego se aleja hacia la zona de baños. Tiene que cubrirle un turno al encargado del lugar. (AFP)