Atrincherado, pero cada vez menos creíble

Redacción

Por Redacción

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MADRID.- Mariano Rajoy se ha atrincherado en la batalla emprendida por su ex tesorero Luis Bárcenas contra él y su Partido Popular (PP). No habla, no explica y mucho menos piensa en dimitir, tal y como le exige ya parte de la oposición por uno de los mayores escándalos de los últimos tiempos en la escena política y judicial española, el de la presunta financiación ilegal del PP. “Voy a defender la estabilidad política y voy a cumplir el mandato que me han dado los españoles”. Con estas palabras, el jefe del gobierno español rechazó ayer las peticiones de dimisión que le han llegado desde el Partido Socialista (PSOE) y desde otras fuerzas parlamentarias. Golpeado por el escándalo de la presunta contabilidad en la sombra del PP durante dos décadas y con su credibilidad puesta en entredicho prácticamente a diario por las revelaciones que va haciendo la prensa española, Rajoy hace ejercicio de resistencia. Una resistencia casi pasiva, porque el líder conservador, por no hablar no habla ni para defenderse. Ayer tuvo la oportunidad de hacerlo en una rueda de prensa en La Moncloa en la que estaba obligado a comparecer porque tenía en Madrid al primer ministro polaco, Donald Tusk. Pero tampoco. “Un presidente del gobierno no puede estar saliendo cada día al paso de las insinuaciones, rumores e informaciones interesadas que se vayan publicando”, dijo. Pero ayer no era un día cualquiera. Más allá de las revelaciones de la prensa en primera página, Rajoy tenía a su ex tesorero poniendo en marcha el ventilador ante el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, ante el que admitió la contabilidad paralela, la financiación ilegal del PP y los sobresueldos irregulares a miembros de la cúpula del partido que hoy gobierna en España, incluido él. Y el jefe del Ejecutivo ni siquiera lanzó un desmentido explícito sobre lo que dice Bárcenas. “Aquí hay un gobierno estable”, aseguró, sugiriendo que no hay forma de forzar su dimisión. La estabilidad del gobierno viene dada por la holgada mayoría absoluta del PP en el Congreso de los Diputados. Pero lo cierto es que la credibilidad del presidente del gobierno está claramente en cuestión y la presión política, social y mediática sobre su Ejecutivo crece día a día. Y esa es contra la que Rajoy tendrá que ver cómo resiste desde su trinchera. (DPA)


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