Nieve, hielo y ripio: alertas y cuidados para circular en invierno

Desde la técnica hasta la toma de decisiones, instructores analizan cómo adaptarse a rutas exigentes en pleno receso invernal.

Por Redacción

Desde la técnica hasta la toma de decisiones, instructores analizan cómo adaptarse a rutas exigentes en pleno receso invernal.

Con más tránsito hacia destinos turísticos del sur y la cordillera, manejar en invierno exige algo más que experiencia básica. La adherencia cambia, los tiempos se alargan y las decisiones pesan más. Instructores consultados por Río Negro explican qué tener en cuenta para moverse con criterio en condiciones adversas.

El aumento del flujo vehicular hacia zonas de nieve y montaña pone en evidencia una realidad: conducir en invierno no es lo mismo. Las superficies cambian, la visibilidad se reduce y los errores se pagan caro. En ese contexto, tanto en autos como en motos, la clave pasa por anticiparse, entender el terreno y manejar con suavidad.


Rafael Sánchez, instructor especializado en 4×4 y expiloto Dakar (4×4 TMOV), plantea una base ineludible: “siempre el conductor es el responsable de las decisiones que toma y de la forma en que las ejecuta”. En ese sentido, remarca que en nieve, hielo, ripio o niebla la mayoría de los problemas no son por el vehículo.

Autos: todo lo que cambia en nieve, hielo, ripio y niebla


Sánchez advierte que pickups y SUV tienen dos contras importantes: son vehículos altos, con centro de gravedad elevado, y muchas veces tienen tracción trasera con poco peso en la caja, o bien se utilizan en 4×4 de forma incorrecta, con exceso de confianza. En esa línea, es contundente: el 4×4 ayuda a arrancar en forma más segura, pero no ayuda a frenar.

En hielo, señala que el error más frecuente es frenar de golpe. Presionar el pedal a fondo provoca el bloqueo de las ruedas y hace que el vehículo se vaya de largo. Incluso aclara que en nieve o hielo el ABS tampoco hace magia.


También advierte sobre el ingreso a curvas a alta velocidad: por el peso y la altura, sumado a un parche de contacto deficiente con el suelo, el vehículo puede hacer un trompo. Por eso, recomienda bajar la presión de los neumáticos. Con 35 libras, explica, el vehículo rebota y pierde tracción.

Otro punto clave es evitar el uso de control crucero en nieve o hielo, ya que el sistema puede acelerar automáticamente cuando una rueda patina.

En ripio, destaca que no hay que corregir de forma brusca el volante. Si el vehículo se va a la banquina y se responde con un volantazo, se genera un efecto látigo que puede terminar en vuelco. La clave es mantener el control sin movimientos violentos.


Punto por punto: técnica y hábitos


Antes de salir, es fundamental controlar el estado de los neumáticos: menos de 4 mm de dibujo en nieve es como andar con patines.

Sobre presiones:

· Nieve o ripio blando: 18 a 22 lbs

· Ripio duro: 25 a 28 lbs

En pickups 4×2, recomienda llevar entre 100 y 150 kg de peso sobre el eje trasero, ya que sin carga la parte trasera pierde contacto con el suelo y, con ello, la tracción.

El manejo en nieve o hielo debe ser siempre suave en todo momento: acelerador, freno y volante. El frenado debe hacerse principalmente con el motor:

· En caja manual: bajar cambios

· En automática: usar modos L, 2 o M El pedal de freno debe utilizarse lo menos posible.

La distancia debe multiplicarse por tres: si en condiciones normales se dejan 3 segundos, en estas condiciones deben ser 9 segundos.

Si el vehículo patina: mirar hacia donde se quiere ir, soltar el acelerador, corregir el volante suavemente hacia ese punto y no tocar el freno.

Sobre las cadenas, aclara que se utilizan cuando hay hielo, no para nieve, ya que en nieve solo hacen que el vehículo escarbe más rápido y quede sin apoyo.


En ripio:

· La velocidad debe ser pareja: 60 a 80 km/h es la zona segura

· Si se va muy rápido, el vehículo flota y pierde dirección

· No frenar en curva: frenar antes de entrar

· En curva: mantener la velocidad

· Si se va a la banquina: no girar el volante para volver; soltar el acelerador, dejar que desacelere y regresar suavemente

En niebla:

· Usar luces bajas + antiniebla

· Nunca usar luces altas, ya que rebotan y reducen la visibilidad

· La velocidad debe ajustarse a lo que se ve: si hay 50 metros de visibilidad, máximo 50 km/h

· Tomar como referencia la línea derecha

· Utilizar balizas solo si el vehículo está detenido

Motos: cada condición, una técnica distinta


Por su parte, Federico Brytwa, jefe de entrenamiento de Yamaha Motor Argentina, propone segmentar las condiciones a la hora de subirse a un moto.

Nieve: reducir drásticamente la velocidad, ya que las distancias de frenado aumentan considerablemente. Extremar precauciones y mantener activas las ayudas electrónicas (ABS, control de tracción y modos de conducción), siempre que la moto cuente con ellas y con la configuración adecuada para baja adherencia. La física tiene gran incidencia, por lo que es fundamental minimizar la inclinación de la moto y realizar todas las maniobras con extrema suavidad, tanto al frenar como al acelerar.


Hielo: evitar circular siempre que sea posible. Interpretar muy bien el entorno, observando laterales del camino y zonas brillosas que pueden indicar hielo. Por debajo de 4 °C, aumenta el riesgo, por lo que se debe extremar la precaución.

Vientos fuertes: mantener firme la posición, tomar el manillar con seguridad, intentar reducir la superficie expuesta al viento mediante una leve inclinación, bajar la velocidad y, en situaciones extremas, buscar refugio. Anticipar ráfagas al salir de zonas protegidas como túneles, arboledas o al cruzar camiones.

Ripio: mantener rodillas semiflexionadas y una posición de manejo centrada, activa y relajada. Desplazar el cuerpo levemente hacia adelante para aumentar la carga en la rueda delantera. Mantener aceleración suave y constante. La mirada debe ir siempre hacia donde se quiere ir, lo más lejos posible, evitando referencias cercanas o mirar la rueda delantera.

Permitir que la moto se mueva levemente debajo del cuerpo, evitando corregir cada movimiento del manillar. Sujetarlo con firmeza, pero sin tensión excesiva. En algunos casos, se puede reducir levemente la presión de los neumáticos para mejorar la tracción, pero siempre con moderación para evitar destalonamientos.


Equipamiento, pendientes y visibilidad


El equipamiento es clave: casco, abrigo técnico en cuello, ropa técnica en capas, campera, guantes, pantalones con protecciones (idealmente rodilleras articuladas), medias térmicas y botas que cubran por encima del talón.

En pendientes:

· Mantener una posición dinámica y activa

· Subidas: cuerpo hacia adelante

· Bajadas: cuerpo hacia atrás

· Frenar con suavidad, evaluando adherencia

· En descenso: priorizar freno trasero y usar el delantero con extrema sensibilidad

En condiciones de baja visibilidad o tormentas, lo ideal es evitar circular. Si no es posible: reducir la velocidad y aumentar drásticamente las distancias, ya que el tiempo de reacción y la distancia de detención se ven fuertemente afectados.

Puntos en común en todas las condiciones: Leer el terreno, mantener una posición activa, dinámica y relajada, mirar siempre hacia donde se quiere ir y evitar movimientos bruscos al frenar, acelerar o cambiar la trayectoria. En invierno, la conducción deja de ser automática: cada decisión cuenta y cada error se amplifica.


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