Babasónicos, en una sola dirección

El grupo que lidera Adrián Dárgelos acaba de sacar un nuevo disco.

Redacción

Por Redacción

El grupo Babasónicos, uno de los referentes del rock en América Latina, acaba de editar su nuevo CD “A propósito”, en el que ratifica su condición de exitosa “rara avis” de la escena ya que el álbum alcanzó el disco de oro antes de ser publicado. Y algo más: luego de dos años volvió a los escenarios de Buenos Aires con su mezcla de rock bailable, psicodelia y ese toque de ambigüedad que tan bien le queda, con lo que hizo vibrar a los miles de fanáticos que fueron a ver a la banda en la tercera jornada del Quilmes Rock. “Es encantador que te miren esperando que todos los discos que saquemos sean buenísimos. Tenemos esa cosa soberbia de salir a alardear que grabamos un gran disco”, fue la frase utilizada por el guitarrista y multiinstrumentista Diego Rodríguez en un reportaje con Télam. Cuando Babasónicos habla de la expectativa externa también apunta a México, el más grande mercado de habla española, donde la banda pasa gran parte del año actuando en sitios capaces de albergar a no menos de cinco mil personas tras varios años de giras. Dejando de lado las diferencias musicales, Babasónicos sigue el camino de Soda Stereo y Los Fabulosos Cadillacs, al convertirse en una banda taquillera pero a la vez respetada en tierras aztecas. “A propósito” es el décimo disco de estudio de Babasónicos y fue producido por los miembros de la banda, para lo cual contaron con la ayuda del estadounidense Phil Brown y de los argentinos Martín “Tucán” Bossa y Rafa Arcaute, ya que debieron trabajar contra reloj. La formación que también impulsan Adrián Dárgelos Rodríguez (voz), Diego Castellano (batería), Diego Tuñón (teclados) y Mariano Roger (guitarras) volvió a contar con bajos a cargo de Carca, el sexto Babasónicos, quien también metió alguna guitarra slide en un par de canciones. Siempre en el estilo estético del conjunto, “A propósito” es un disco sonoramente romántico y sugerente desde la tapa diseñada por Alejandro Ros, bajo la supervisión del guitarrista Mariano Roger, ya que el formato es el de dos perturbadores labios rosados. –En la edición del CD participaron Martín Bossa y Rafa Arcaute. ¿Ustedes, que son arrogantes, se bancaron esas opiniones? –Somos Babasónicos, somos arrogantes. Tenemos mucha experiencia, por eso cuando la canción llegaba al Tucán y a Rafa ya había pasado por todos nuestros filtros, aunque algunas veces nos marcaban pifias o desafinaciones y las volvíamos a grabar. Igualmente, que seamos cinco personalidades no quiere decir que haya caos, porque lo que importa es la obra y vamos todos por ese lado, tenemos mucha sincro. Pero además a Martín lo conocemos desde hace mucho y nos gusta lo que hace y a Rafa no lo conocíamos pero nos gustaron los discos que produjo. El de grabación fue un proceso a alta velocidad porque lo tuvimos que hacer en un mes; con Diego Tuñón nos encargábamos de la producción, Adrián escribía las letras y Mariano estuvo a cargo de todo el proceso de la tapa del disco. Además cada uno producía, porque nosotros somos cinco productores. –¿Y con respecto al exterior de la banda? ¿Se bancan las críticas de la prensa, les prestan atención, se ofenden o reaccionan mal? –Si a alguien no le gustó el disco yo interpreto que no lo entendió, en eso sí soy soberbio. Con mis amigos, me gusta noviarlos, seducirlos, que les guste o les cause gracia. Con el afuera no tenemos comunicación, somos cerrados y nos la creemos, por eso pensamos “que digan lo que quieran”. Nos pasó con “Miami”, que no gustó en ese momento y ahora dicen que es una gran obra… y bueno, que piensen lo que quieran. Adrián ni siquiera lee sus reportajes, Mariano suele odiar como yo si recibe un comentario mala onda; en eso soy parecido, me dura la inquina. –¿Y la ansiedad cómo la manejan? –Al momento en que sale este disco llevo cuatro meses sin dormir porque tuvimos que hacer todo tan rápido. Obvio que no volvería a hacer un disco de esta manera, pero siempre hay un error de producción y eso está bueno porque en el próximo será otro el error. Pero la ansiedad que sufrimos es la de tener algo escondido, yo quiero sacarlo del disco duro y que la gente lo escuche. –¿Hasta dónde llega la arrogancia de Babasó- nicos? –Hasta el punto de decir que hace varios discos que nosotros no tenemos puntos flojos; tratamos de ser lo más compactos posible, por eso queremos que un disco sea una obra completa. Desde nuestros inicios tomamos la decisión de ir solamente en una dirección: vamos hacia un lugar y no volvemos, no tiene sentido ir tirando miguitas para recordar el camino recorrido, porque no lo hacemos, no vamos a volver por ese camino. –¿Cómo reaccionan ante la expectativa que ge- neran? –Para llegar a ser vendedores en Argentina y en México trabajamos mucho, somos una banda trabajadora. En México tocamos en muchos pueblos y ciudades a las que no fue nadie. Y hubo varias giras en las que dormíamos todos en la misma habitación y viajábamos en una combi. Allá tocamos en festivales con cantantes románticos, de corridos o rancheras, y eso nos fue abriendo a la gente; además, son cosas que el rock no se permitía. El año pasado con Zoé hicimos una gira de un mes y medio por México con un circo de tres camiones gigantescos llevando luces, pantallas, sonidos, escenografía y un staff de 70 personas que fue un éxito. Había noches en las que abrían ellos y otras noches nos tocaba a nosotros, pero eso no nos preocupaba; el orden es una preocupación de los mánager, pero lo importante era tocar. –¿Y con qué premisa arrancan la preparación de un disco? –La idea primordial es no tener tanta reminiscencia del disco anterior y que se logre superar compositivamente. Igualmente yo no quería hacer cosas raras, quería llegar con cosas simples, quería algo reconocible. Las letras no tienen una picardía sexual ni están tan cachondas como las de los discos anteriores, tienen historias con entes y personas. –Decís que son cinco compositores y cinco productores, ¿cómo hacen para amalgamar las personalidades? –La obra es la obra y entonces no hay nadie más importante, ni el que canta ni el que toca la guitarra. Y nosotros pensamos que en el rock el concepto de la obra tiene que cambiar el paradigma, la forma de pensar, por eso no podemos relajarnos y hacer discos de taquito. A la hora de componer, la lucha más dura es contra el ego, que es un tarado que te está diciendo cualquier cosa en el momento menos indicado y es un enemigo que no ayuda en nada en la vida, en ningún momento. (Télam)


El grupo Babasónicos, uno de los referentes del rock en América Latina, acaba de editar su nuevo CD “A propósito”, en el que ratifica su condición de exitosa “rara avis” de la escena ya que el álbum alcanzó el disco de oro antes de ser publicado. Y algo más: luego de dos años volvió a los escenarios de Buenos Aires con su mezcla de rock bailable, psicodelia y ese toque de ambigüedad que tan bien le queda, con lo que hizo vibrar a los miles de fanáticos que fueron a ver a la banda en la tercera jornada del Quilmes Rock. “Es encantador que te miren esperando que todos los discos que saquemos sean buenísimos. Tenemos esa cosa soberbia de salir a alardear que grabamos un gran disco”, fue la frase utilizada por el guitarrista y multiinstrumentista Diego Rodríguez en un reportaje con Télam. Cuando Babasónicos habla de la expectativa externa también apunta a México, el más grande mercado de habla española, donde la banda pasa gran parte del año actuando en sitios capaces de albergar a no menos de cinco mil personas tras varios años de giras. Dejando de lado las diferencias musicales, Babasónicos sigue el camino de Soda Stereo y Los Fabulosos Cadillacs, al convertirse en una banda taquillera pero a la vez respetada en tierras aztecas. “A propósito” es el décimo disco de estudio de Babasónicos y fue producido por los miembros de la banda, para lo cual contaron con la ayuda del estadounidense Phil Brown y de los argentinos Martín “Tucán” Bossa y Rafa Arcaute, ya que debieron trabajar contra reloj. La formación que también impulsan Adrián Dárgelos Rodríguez (voz), Diego Castellano (batería), Diego Tuñón (teclados) y Mariano Roger (guitarras) volvió a contar con bajos a cargo de Carca, el sexto Babasónicos, quien también metió alguna guitarra slide en un par de canciones. Siempre en el estilo estético del conjunto, “A propósito” es un disco sonoramente romántico y sugerente desde la tapa diseñada por Alejandro Ros, bajo la supervisión del guitarrista Mariano Roger, ya que el formato es el de dos perturbadores labios rosados. –En la edición del CD participaron Martín Bossa y Rafa Arcaute. ¿Ustedes, que son arrogantes, se bancaron esas opiniones? –Somos Babasónicos, somos arrogantes. Tenemos mucha experiencia, por eso cuando la canción llegaba al Tucán y a Rafa ya había pasado por todos nuestros filtros, aunque algunas veces nos marcaban pifias o desafinaciones y las volvíamos a grabar. Igualmente, que seamos cinco personalidades no quiere decir que haya caos, porque lo que importa es la obra y vamos todos por ese lado, tenemos mucha sincro. Pero además a Martín lo conocemos desde hace mucho y nos gusta lo que hace y a Rafa no lo conocíamos pero nos gustaron los discos que produjo. El de grabación fue un proceso a alta velocidad porque lo tuvimos que hacer en un mes; con Diego Tuñón nos encargábamos de la producción, Adrián escribía las letras y Mariano estuvo a cargo de todo el proceso de la tapa del disco. Además cada uno producía, porque nosotros somos cinco productores. –¿Y con respecto al exterior de la banda? ¿Se bancan las críticas de la prensa, les prestan atención, se ofenden o reaccionan mal? –Si a alguien no le gustó el disco yo interpreto que no lo entendió, en eso sí soy soberbio. Con mis amigos, me gusta noviarlos, seducirlos, que les guste o les cause gracia. Con el afuera no tenemos comunicación, somos cerrados y nos la creemos, por eso pensamos “que digan lo que quieran”. Nos pasó con “Miami”, que no gustó en ese momento y ahora dicen que es una gran obra... y bueno, que piensen lo que quieran. Adrián ni siquiera lee sus reportajes, Mariano suele odiar como yo si recibe un comentario mala onda; en eso soy parecido, me dura la inquina. –¿Y la ansiedad cómo la manejan? –Al momento en que sale este disco llevo cuatro meses sin dormir porque tuvimos que hacer todo tan rápido. Obvio que no volvería a hacer un disco de esta manera, pero siempre hay un error de producción y eso está bueno porque en el próximo será otro el error. Pero la ansiedad que sufrimos es la de tener algo escondido, yo quiero sacarlo del disco duro y que la gente lo escuche. –¿Hasta dónde llega la arrogancia de Babasó- nicos? –Hasta el punto de decir que hace varios discos que nosotros no tenemos puntos flojos; tratamos de ser lo más compactos posible, por eso queremos que un disco sea una obra completa. Desde nuestros inicios tomamos la decisión de ir solamente en una dirección: vamos hacia un lugar y no volvemos, no tiene sentido ir tirando miguitas para recordar el camino recorrido, porque no lo hacemos, no vamos a volver por ese camino. –¿Cómo reaccionan ante la expectativa que ge- neran? –Para llegar a ser vendedores en Argentina y en México trabajamos mucho, somos una banda trabajadora. En México tocamos en muchos pueblos y ciudades a las que no fue nadie. Y hubo varias giras en las que dormíamos todos en la misma habitación y viajábamos en una combi. Allá tocamos en festivales con cantantes románticos, de corridos o rancheras, y eso nos fue abriendo a la gente; además, son cosas que el rock no se permitía. El año pasado con Zoé hicimos una gira de un mes y medio por México con un circo de tres camiones gigantescos llevando luces, pantallas, sonidos, escenografía y un staff de 70 personas que fue un éxito. Había noches en las que abrían ellos y otras noches nos tocaba a nosotros, pero eso no nos preocupaba; el orden es una preocupación de los mánager, pero lo importante era tocar. –¿Y con qué premisa arrancan la preparación de un disco? –La idea primordial es no tener tanta reminiscencia del disco anterior y que se logre superar compositivamente. Igualmente yo no quería hacer cosas raras, quería llegar con cosas simples, quería algo reconocible. Las letras no tienen una picardía sexual ni están tan cachondas como las de los discos anteriores, tienen historias con entes y personas. –Decís que son cinco compositores y cinco productores, ¿cómo hacen para amalgamar las personalidades? –La obra es la obra y entonces no hay nadie más importante, ni el que canta ni el que toca la guitarra. Y nosotros pensamos que en el rock el concepto de la obra tiene que cambiar el paradigma, la forma de pensar, por eso no podemos relajarnos y hacer discos de taquito. A la hora de componer, la lucha más dura es contra el ego, que es un tarado que te está diciendo cualquier cosa en el momento menos indicado y es un enemigo que no ayuda en nada en la vida, en ningún momento. (Télam)

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