Bauza, el Patrón del equilibrio

El nuevo DT de la selección dejó su marca en el primer partido. La solidez defensiva es un baluarte que lo llevó a hacerse cargo de la Albiceleste y que se sostuvo en el debut ante Uruguay.



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En un equipo ya armado, el entrenador va dejando su sello de a poco. Con uno menos aguantó el resultado y se subió a la punta.

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Hay una palabra que está marcada con resaltador por Edgardo Bauza en el compendio primordial de todo entrenador: equilibrio.

Sin importar la circunstancia del juego, el Patón se ha vuelto sabio en esto de jugar con las fichas que tiene. En cantidad y en calidad. El jueves por la noche en estadio mundialista de esta ciudad, la principal virtud de esta Argentina de estreno con nuevo técnico, fue saber qué hacer en cada momento del juego.

Cuando estuvo 11 contra 11 y también cuando se quedó en inferioridad numérica por la expulsión de Paulo Dybala, al final de la primera parte.

Cuando iba 0-0 y también cuando lo ganaba, la selección puso momentos de fútbol, tuvo solidez defensiva (siempre) con un gran trabajo de Ramiro Funes Mori, y le agregó el sacrificio necesario para sacar adelante un partido difícil ante un rival eterno y siempre complicado como Uruguay, experto en el arte de partidos con roce.

Claro que en la selección albiceleste hay un tal Lionel Messi, que tiene todas las llaves posibles para abrir los muros defensivos que construya el rival de turno.

Ante los orientales, Bauza supo entender que su ficha más valiosa siempre lo podrá ayudar en la supremacía, pero principalmente le servirá para que su equilibrio tan proclamado pueda llevarse a cabo.

En el comienzo del partido, la Pulga fue la punta de lanza acostumbrada y principal gestor del quiebre que tuvo el encuentro en los últimos 10 de la etapa inicial, donde marcó el gol del triunfo y generó todas las jugadas de riesgo de su equipo. Ya en el segundo tiempo, con un hombre de menos, Messi fue tan importante (o más) que en primero. Tuvo la pelota, manejó los tiempos, provocó infracciones y regaló algunos lujos propios de su sello, como ese caño sublime a Mathias Corujo ante una multitud que bramó de devoción.

No fue una victoria que quedará en la memoria por un fútbol bien jugado, pero si lo será al momento de confirmar que este grupo de luchadores con un nuevo general al mando, está lejos de renunciar a la gloria.

Las batallas perdidas han significado alimento para jugadores como Javier Mascherano, Chiquito Romero o Pablo Zabaleta, que regresó a la titularidad y fue uno de los puntos altos del equipo. El Jefecito, un técnico más dentro de la cancha, provocó la presión alta pero cuando la ocasión así lo requería. No cómo método fundamentalista sino como una herramienta más para evitar que el rival jugara cómodo.

Ni con uno más en todo el complemento, Uruguay jamás se sintió dueño del partido. Ese fue el mayor mérito del planteo de Bauza y ejecutado por sus nuevos dirigidos. La primer prueba se pasó con éxito. Nunca es fácil el debut y mucho menos después de todo lo que pasó en el seno del futbol argentino.

La próxima cita será el martes ante Venezuela, en Mérida. el principal reto de Argentina será despejar las intrigas funcionales que permitan de a poco la cohesión entre técnico y jugadores.

El resto no ha sufrido cambios. El coraje, la entrega, la magia de Messi y la certeza de que aún hay lugar en el corazón para ir en busca de la gloria, son combustibles inagotables para esta selección que se niega a quedar en la historia como el campeón sin corona.

Ramiro Funes Mori fue el mejor de una defensa que se mostró sólida. El equipo adoptó rápidamente los conceptos básicos del nuevo entrenador.

En un equipo ya armado, el entrenador va dejando su sello de a poco. Con uno menos aguantó el resultado y se subió a la punta.

FOTO: ANDRéS MARIPE

Datos

Ramiro Funes Mori fue el mejor de una defensa que se mostró sólida. El equipo adoptó rápidamente los conceptos básicos del nuevo entrenador.

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