Bergoglio tiene 'halcones y palomas' en la Iglesia

Si bien no lo expresan públicamente, varios obispos creen que la confrontación llegó a niveles no convenientes. Cómo opera cada sector en la Iglesia.

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Bergoglio, un líder de la Iglesia que con su verbo incisivo inquieta a la Rosada.

BUENOS AIRES (ABA).- La postura crítica del cardenal Jorge Bergoglio con respecto al gobierno nacional genera cada vez más diferencias entre las demás autoridades de la Iglesia Católica. Aunque ninguno de los casi cien obispos argentinos pone en discusión el liderazgo de Bergoglio, muchos de ellos no comparten sus métodos y su actitud negativa y de diálogo cero con el presidente.

Nunca lo van a admitir en público, ni harán declaraciones al respecto, pero varios obispos comentaron en la última reunión de la Confederación Episcopal Argentina (CEA) que el nivel de confrontación entre el arzobispo de Buenos Aires y Kirchner llegó a límites no convenientes, y que puede transformarse en un bumerang. Consideran que no debe extenderse la idea de que la Iglesia se transformó en protagonista de la campaña electoral. Fue por eso que dejaron trascender en los medios que ellos no se metían en política. Claro que eso no significa, tampoco, que no hagan política a su modo y que consideren a Kirchner como el Presidente más confrontativo del último tiempo, e incluso que lo identifiquen como el menos respetuoso de sus intereses (el oficialismo votó la Ley de Salud Reproductiva y designó en la Corte a Carmen Argibay y Raúl Zaffaroni, entre otras muchas cuestiones).

Pero en la Iglesia también existen halcones y palomas. Uno de los obispos más dialoguista con el Poder Ejecutivo es Adrián Radrizzani, de Lomas de Zamora. Tiene relación no sólo con Guillermo Olivieri, el secretario de Culto, sino que también habla seguido con el propio presidente Kirchner.

Otro obispo que prefiere el diálogo a la confrontación es el Humahuaca, Pedro Olmedo. La semana pasada, según pudo reconstruir Río Negro, un secretario de Estado lo consultó para saber qué opinaba sobre la pelea entre Kirchner y Bergoglio. Olmedo se sinceró. Dijo que cree que esa confrontación se magnifica en el microclima político de Buenos Aires. Y que en el interior no se le da demasiada importancia. Olmedo no es un obispo que le escape a la política. Tiene una buena relación con el gobernador jujeño Fellner, y es considerado un enemigo por el gobernador salteño Juan Carlos Romero.

Aunque suene paradójico, dos de los obispos identificados con los sectores más conservadores, como el de La Plata, Héctor Aguer, y el de Luján, Rubén Di Monte, se diferencian de Bergoglio, lo que termina acercándolos a Kirchner, quien los criticó de manera feroz varias veces en público.

Aguer y Di Monte tienen sus razones para marcar diferencias con Bergoglio: están enfrentados a él en la interna eclesiástica ya que son cercanos al ex secretario de Culto menemista Esteban Caselli, enemigo acérrimo de Bergoglio. Di Monte, además, hizo las paces con el gobierno a través de Julio De Vido, ministro de Planificación, quien le otorgó fondos para reconstruir la Basílica de Luján.

Kirchner se acercará esta semana a los purpurados. Recibirá hoy al obispo Joaquín Piña, de Misiones, el candidato que enfrentó las aspiraciones reeleccionistas del gobernador Carlos Rovira.

A pesar de las diferencias que despierta entre sus pares, Bergoglio seguirá sin hablar con Kirchner. A pesar de que el presidente envió señales de conciliación a través de los medios, hace 15 días, fuentes cercanas al cardenal confirmaron que éste mantendrá su posición y no llamará a la Casa Rosada para pedir una entrevista formal con el primer mandatario, un requisito fundamental que le exige el santacruceño.


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