Billetes politizados





Por ser en última instancia los políticos los responsables de elegir a quienes a su juicio merecen figurar en los billetes que circulan y que todos usamos, es sin duda natural que les parezca lógico privilegiar a integrantes destacados de su propia clase o corporación, propensión que, desde luego, a veces da pie a polémicas, ya que no existe nada parecido a una versión consensuada de la historia nacional. Asimismo, no cabe duda de que algunos de los conmemorados de tal manera, como el Restaurador de las Leyes Juan Manuel de Rosas y, últimamente, Eva Perón, fueron agregados al elenco de “próceres” consagrados por motivos proselitistas ajenos al presunto deseo de las autoridades de turno de cimentar la unidad nacional, reconciliando póstumamente a personas cuya actuación todavía entusiasma a algunos y, desde luego, desagrada sumamente a otros. Sea como fuere, por antipática que a muchos políticos les parezca la idea, acaso sería mejor que los responsables de diseñar los billetes reconocieran que el prestigio internacional de la Argentina debe mucho menos a los eventuales logros de “los dirigentes” que a la calidad extraordinaria de ciertos escritores, pintores, científicos y otros. En el Japón, los billetes más usados llevan retratos de personas como el gran novelista Natsume Soseki y el notable ensayista decimonónico Fukuzawa Yukichi. ¿Estarán pensando los encargados de la Casa de la Moneda en permitir que en los billetes de 2.000, 5.000 y 10.000 pesos que con toda seguridad tendrán que imprimirse en los años próximos se incluyan retratos de Jorge Luis Borges, José Hernández, Luis Federico Leloir o Alfonsina Storni, digamos? Sería sorprendente si lo estuvieran. Aunque sería difícil negar que en su conjunto la clase política nacional ha fracasado de manera realmente espectacular, tal detalle no ha sido óbice para que sus miembros actuales traten a sus antecesores como estadistas que estuvieron a la altura de los más celebrados de la historia universal. Sea como fuere, parecería que por ahora tendremos que conformarnos con los billetes politizados, como los 20 millones de cien pesos con el rostro de Eva Perón y la firma del vicepresidente Amado Boudou que acaban de emitirse pero que, según se informa, por un error de impresión no podrán manejar los cajeros automáticos, lo que dificultará su difusión. Aunque Evita fue una política atípica, una que de no haber sido por su marido nunca se hubiera erigido en “la abanderada de los pobres” y una especie de ícono internacional, nadie pensaría en cuestionar su importancia en el relato del país. Por lo demás, si bien el que Evita haya inspirado a libretistas de óperas y a directores cinematográficos renombrados ha ayudado, un tanto paradójicamente, a alejarla del presente, los comprometidos con distintas facciones políticas e ideológicas siguen procurando imaginar cómo hubiera reaccionado frente a acontecimientos que se produjeron décadas después de su muerte prematura. La verdad es que es imposible saberlo, aunque es legítimo conjeturar que, lo mismo que Juan Domingo Perón, al envejecer se hubiera deslizado hacia lo que según los kirchneristas es “la derecha”, un lugar que, conforme al oficialismo, se ve ocupado por el general Julio Argentino Roca, protagonista de los muchísimos billetes de 100 pesos que seguirán en circulación. Por miedo a caer en el pecado de asumir una postura “antipopular”, o porque ya no les importan demasiado las controversias furibundas de otros tiempos, casi todos los políticos actuales dicen que encuentran muy lindos los nuevos billetes, aunque algunos peronistas disidentes han aprovechado la oportunidad para señalar que en su opinión Evita tuvo muy poco en común con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Quienes han criticado los billetes se han limitado a lamentar que, merced a la inflación galopante, dentro de un par de años valdrán tan poco que, en palabras de un diputado de PRO, “no van a servir ni para tomar un café”. Es que, tal y como están la cosas, muy pronto el billete más valioso que circula valdrá menos que 10 dólares estadounidenses, lo que es francamente absurdo, pero parecería que la presidenta cree que empezar a imprimir billetes de 500 pesos o de 1.000 sería de por sí inflacionario, razón por la que, para extrañeza de casi todos, se resiste a permitirlo.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 945.035 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Domingo 29 de julio de 2012


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