Bombas de EE. UU., un aliciente para ir a la “Guerra Santa” en Irak y Siria
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PARÍS.- Deberían asustar y, sin embargo, motivan: los bombardeos aéreos estadounidenses contra el grupo Estado Islámico (EI) son un aliciente para quienes acuden, del mundo entero y en número creciente, a engrosar las filas del movimiento yihadista.
“La tendencia es clara e inquietante”, subrayó en Washington Nicholas Rasmussen, director del Centro de Lucha contra el Terrorismo. “Los combatientes que llegan a Siria lo hacen en un número sin precedentes”.
Durante su intervención en una comisión de la Cámara de Representantes, Rasmussen estimó en “más de 20.000” el número de voluntarios extranjeros procedentes de 90 países llegados a Siria para unirse al EI.
“Al menos 3.400 proceden de países occidentales y, entre ellos, 150 son estadounidenses que ya están o han intentado viajar allí”, precisó.
La campaña de bombardeos de la coalición liderada por Estados Unidos contra las bases del EI en Irak y Siria ha detenido el avance de las tropas yihadistas, pero también ha dejado numerosas víctimas y no ha frenado el flujo de candidatos a la Yihad. “Más bien al contrario”, asegura desde Beirut el experto Romain Caillet, especialista en movimientos yihadistas. “Es un poco como Obélix queriendo acabar con los romanos”, opina Caillet, quien considera que hay “entusiasmo” por combatir a Estados Unidos y que los extremistas esperan con muchas ganas una eventual operación terrestre. “Tirando por lo bajo, este Estado tiene a cientos de miles de simpatizantes en el mundo árabe”, explica.
“Es el ejemplo perfecto de la Yihad defensiva. Ellos consideran que su Estado está siendo atacado y que es su deber defenderlo. Y el hecho de que sea bombardeado por aviones norteamericanos y por una coalición, refuerza su narrativa de que se trata del combate del fin de los tiempos. El peligro no les asusta, porque forma parte de las reglas del juego. Algunos buscan el martirio; no hay más que ver el número de atentados suicidas”.
Los centenares de videos propagandísticos, a menudo de factura profesional, puestos en línea por los especialistas de Daesh (acrónimo en árabe del Estado Islámico) muestran imágenes de edificios derrumbados, civiles, sobre todo mujeres y niños, heridos o muertos, y acusan a Washington de cobardía, por lanzar bombas desde el aire en lugar de enviar soldados al terreno.
Para Jean-Pierre Filiu, profesor del prestigioso instituto Sciences Po de París, “desde el 11 de septiembre (de 2001), Estados Unidos entiende la lucha antiterrorista en términos de reservas y no de flujo. Celebraron haber eliminado a un millar de terroristas desde el inicio de la campaña de bombardeos, pero no previeron el impresionante aumento del reclutamiento que suscitaría la perspectiva de ir a combatir a los que la propaganda yihadista llama ‘los cruzados’ “. En el mundo árabe y musulmán, el antiamericanismo está muy extendido y luchar contra el ejército del “Tío Sam” trae prestigio al combatiente. “Se habla de extender los bombardeos contra el EI a Egipto y Libia”, recuerda Caillet. “Si eso ocurre, provocará un flujo suplementario de nuevos yihadistas. En la región, si se quiere desacreditar políticamente a alguien, basta con darle el apoyo de Estados Unidos”, concluye.
Michel Moutot
Michel Moutot
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