Cambiar la curia, el gesto más esperado del papa Francisco

Estas primeras semanas mostraron un pontífice dispuesto a escuchar a todos, pero las decisiones las toma solo.

Redacción

Por Redacción

AP

CIUDAD DEL VATICANO – El papa argentino Francisco ha multiplicado los gestos en sus dos semanas de pontificado, en particular durante esta Semana Santa, pero el más esperado será un cambio en la polémica Curia Romana, el gobierno central de la Iglesia. Desde que fue elegido el pasado 13 de marzo, casi no pasa un día sin que este jesuita de gustos sencillos y carácter de hierro, introduzca algún cambio en la liturgia, como se ha visto en las ceremonias de esta Semana Santa, o prefiera, por el momento, una humilde habitación de la residencia de Santa Marta, una especie de colegio mayor de religiosos, en vez del lujo del apartamento papal del Vaticano. El jueves santo decidió ir a una cárcel de menores para la ceremonia del lavado de pies a doce reclusos de varias nacionalidades, sexos e incluso confesiones religiosas, pues entre ellos había dos musulmanes, y se permitió decirles a estos jóvenes emocionados y alucinados que “quien está en lo más alto debe servir a los demás”. El propio predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, comparó en la liturgia pascual de este viernes santo a la Iglesia católica con un “antiguo edificio” e instó a Francisco a “volverla a la simplicidad y la sencillez de sus orígenes”. Para el sacerdote español Juan Rubio, director de la revista Vida Nueva y autor del libro “La viña devastada”, la “gran responsabilidad del nuevo papa es devolver la credibilidad que la Iglesia estaba perdiendo”. “Hemos pasado del Vaticano como una corte a una gran parroquia”, declaró. Rubio considera que los “pequeños gestos preceden a los grandes cambios”. Y es que para Francisco, la Iglesia debe “salir de sí misma e ir a la periferia, no solo geográfica, sino existencial”. Y al menos en las apariencias hay una gran complicidad entre el viejo y cansado papa emérito, que pasa sus días en la residencia de verano papal de Castelgandolfo, y el nuevo ocupante del trono de Pedro. Según Rubio, el escándalo “Vatileaks”, la filtración a la prensa de documentos confidenciales del papa Benedicto XVI, y el informe secreto que éste le entregó a Francisco servirán para empezar a depurar a la Iglesia. “Escucha a todos pero las decisiones las toma solo”, dice por su parte el vaticanista italiano Bruno Bartoloni a la AFP. Se esperan cambios sobre todo en la Curia Romana, considerada un avispero por las luchas descarnadas por el poder. Por eso, nadie espera que su labor vaya a ser fácil. (AFP)


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