Campo de batalla

Con moderado éxito en finanzas, sería un error sacrificar planificación.

Redacción

Por Redacción

DE DOMINGO A domingo

ALICIA MILLER amiller@rionegro.com.ar

El Estado rionegrino se ha convertido en un campo de batalla en el cual sectores del oficialismo acometen unos contra otros sin miramientos. El campo de lidia se ve en ocasiones ampliado, por la participación en la disputa de varios intendentes –sea como víctimas o como voluntarios contendientes– y de funcionarios nacionales, presionados de un lado y del otro. Ya nadie discute las diferencias sustanciales de estilo y de políticas entre el actual gobierno rionegrino y la expectativa generada por Carlos Soria. Lo que sí es motivo de controversia es el modo en que el peronismo adjudica valores y disvalores fuertes para ese movimiento, tales como “lealtad” y su contraria, la “traición”. El punto en debate es entonces quién traiciona a quién: si los peronistas que acompañan al actual gobernador –legítimo sucesor del mandatario fallecido– o aquellos que lo denuestan y contradicen. En el fondo, es claro que la respuesta al dilema depende de cómo se administran los intereses políticos en disputa. Mientras, el Estado se ve tironeado o desdeñado como efecto de tan contrarias corrientes. La complejidad es aún mayor cuando los dos sectores compiten en atribuirse la condición de representantes e intérpretes del “modelo” nacional en Río Negro. El gobernador Alberto Weretilneck tramita fondos y obras para sí y sus aliados, asiste a todos los actos de la presidenta y es el primero en repudiar o celebrar, según venga la instrucción nacional. El senador Miguel Pichetto, por su parte, gestiona ante ministros nacionales en procura de ser él quien anuncie o inaugure mejoras para la provincia. El viernes, ninguno de los dos cedió un palmo para estar junto al ministro de Turismo, Enrique Meyer, en el lanzamiento de la temporada estival en Las Grutas. Los dos buscaron jugar de “local”. Pichetto llevaba como ventaja su vinculación con el intendente Javier Iud, quien lo privilegió al incluir la imagen del senador en las publicidades del acontecimiento. Weretilneck prodigó anuncios y palabras amables. Pero tomó revancha al anunciar que el año próximo impulsará el proceso de municipalización de Las Grutas. Iud resiste ese desmembramiento, que dejará a San Antonio Oeste sin una importante fuente de crecimiento y recursos. No obstante, la mayoría de las batallas entre los adherentes a Weretilneck y quienes respaldan a Pichetto se libra en ámbitos cerrados, por lo cual es necesario reconstruirlas a partir de sus efectos. En general, se traducen en el desplazamiento de funcionarios y en el cambio de orientación en políticas públicas. Ejemplo de este tipo de enfrentamientos fueron las renuncias –en septiembre– del entonces ministro de Desarrollo Social, Jorge Vallaza, y del exsecretario de Ciencia y Técnica, Javier Peric. Esta semana, dos sucesos mucho más públicos e infinitamente más violentos dieron una alerta respecto del cariz que está tomando la interna política en el oficialismo de Río Negro: • La renuncia de la Fundación Creando Futuro a continuar atendiendo –por convenio con Desarrollo Social– a jóvenes en conflicto con la ley fue el emergente de un desgaste atribuible a un combo de desinterés, inercia y política mal entendida. El padre Luis García es, desde hace años, líder de un grupo de acción concreta con fuerte compromiso social en el complejo campo de los jóvenes en riesgo por el desempleo, las adicciones o las conductas contrarias a la ley penal. El convenio para que la fundación atendiera a los jóvenes que la Justicia pone bajo la tutela del Estado resultaba conveniente sobre todo para Desarrollo Social. Pero, según afirmó el sacerdote, hubo promesas incumplidas. No se habla de contradicción en proyectos ni de proyectos millonarios, sino de gastos mínimos para una Administración provincial: “Los chicos pedían una mesa de ping pong, equipos de kick boxing, un termotanque para tener agua caliente, que se les conecte la televisión y poder hacer natación, pero nada de eso pudo lograrse. Está de trasfondo la interna política. Nos cansamos de poner el cuerpo”, dijo. • La golpiza que sufrió el dirigente gremial peronista –del sector pichettista– Martín Garrido en la Unidad Básica de Viedma tuvo un evidente trasfondo de la interna política en la capital provincial. A Garrido le atribuyen haber fogoneado la ocupación de la Uocra por parte de albañiles desempleados, la semana anterior. Y sus agresores habrían buscado vengar esa acción invocando la defensa del gobierno provincial, pero con un mensaje mafioso. No casualmente la agresión fue en la sede del partido que controlan Pichetto y el diputado nacional Jorge Cejas. En un contexto en el que toda la acción política parece resumirse a la disputa entre “leales” y “traidores”, hay quienes parecen justificar delitos como éste bajo el pretexto de ser “más papistas que el Papa”. Weretilneck está teniendo un moderado éxito en mejorar las condiciones de funcionamiento financiero del Estado provincial. No se ha visto compelido a requerir apoyo con cuentagotas del gobierno nacional y, aun con bajo nivel de obra pública y de actividad en general, está sosteniendo el flujo de pagos y produciendo cambios en varios frentes. Pero cometería un error si, en pos de la lucha intestina que libra con el sector liderado por Pichetto, sacrificara la planificación y ejecución de políticas públicas en áreas sensibles. También erraría si permitiera que sectores violentos tomaran el hábito de cobrarse revancha propinando golpizas a quien pensara o produjera hechos políticos que no fueran de su agrado. Para ver cómo continúa el clima político, la semana que se inicia dará señales. En el plano de la gestión, Weretilneck presentará como un triunfo propio la visita de funcionarios del Ministerio de Planificación Federal. Mientras, Miguel Pichetto planea reunir a los intendentes en Buenos Aires para recibir asistencia en la cartera que conduce la ministra Alicia Kirchner. En lo político-partidario, la batalla comprenderá una intensa pulseada. Desde el sector de Pichetto se ha convocado para el viernes 14 a una asamblea extraordinaria. Ariel Rivero no puede llamar al Congreso puesto que los mandatos de los integrantes y el suyo propio están vencidos. Como respuesta, y en consonancia con la celebración de un año de la asunción del FpV, desde el Ejecutivo se prepara una reunión extraordinaria del Consejo partidario –sin la anuencia de Pichetto, su titular– en la que se planea pedir elecciones internas. El gobernador, en tanto, ratifica que se afiliará al justicialismo sin decir cuándo. Y su partido, el Frente Grande, renovará elecciones sin ruido pero con inquietud: a pedido de Weretilneck, Julio Accavallo será desplazado de la presidencia. Sería deseable que, tal como parece ahora, ambos sectores dieran la lucha en el ámbito de los partidos políticos. Y preservaran al Estado de los efectos de una confrontación que a nadie ayuda.


DE DOMINGO A domingo

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora