Cannabis medicinal: dos casos en los que ayuda a vivir mejor
Giuliano, de 15 años, padece el síndrome de Lange. El tratamiento le hizo bajar los niveles de agresión e hipersensibilidad. Charo, de 13, sufre el síndrome de Ondine. Mejoró la motricidad fina y ahora puede dormir toda la noche. Sus madres cuentan la historia.
La búsqueda permanente de calidad de vida, la posibilidad de disfrutar un momento en familia, de poder dormir y de ver sonreír a su hijo es lo que moviliza a las personas que utilizan el cannabis como medicina.
A Fernanda Canut y Florencia Cifarelli las unió la necesidad de encontrar una solución a la afección crónica de sus hijos.
La aprobación del consumo medicinal del cannabis significó para ellas un gran avance en la sociedad argentina pero aseguran que es el primer paso de la lucha que continúa: la aprobación del autocultivo. “No hay nada más hermoso que pensar en que estas cultivando una planta que les da calidad de vida a tu hijo y familia”, aseguraron.
Actualmente unas diez personas integran la agrupación Cannabis Medicinal Cipolletti, que se formó hace poco menos de un mes en esta ciudad. El objetivo fue brindar información y asesorar a las personas que padecen diversas patologías.
Fernando Cornejo, uno de sus referentes, explicó que los contactan personas que sufren artritis, autismo, epilepsia refractaria, parkinson y cáncer, entre otras.
Tabúes de lado
Hace unos meses, Fernanda decidió dejar a un lado sus tabúes y eligió calmar los síntomas de su hijo Giuliano de 15 años, que tiene el síndrome Cornelia de Lange. Fueron varias las alternativas que buscó su familia antes de llegar al tratamiento que hoy les brindó a todos una mejor calidad de vida.
Gracias a la recomendación de una amiga, pensó en usar el cannabis con fines medicinales. Fue ahí cuando se puso en contacto con los cannabicultores del Alto Valle y comenzó a interiorizarse en ese nuevo mundo.
Al poco tiempo de comenzar ese tratamiento Giuliano bajó los niveles de agresión y de hipersensibilidad, recordó.
“Ahora podemos salir a cenar en familia o sentarme a tomar un mate”, dice mientras sonríe.
Otro caso de mejoras
A su lado está sentada Florencia, mamá de Charo. Su pequeña de 13 años tiene el síndrome de Ondine, autismo y epilepsia refractaria.
Hace poco menos de una semana apostó al cannabis como alternativa a la medicación convencional. El primer cambio que notó fue que ambas pudieron dormir durante toda la noche y con los días se sumaron nuevas mejoras. “Está contenta y le mejoró la motricidad fina”, dice emocionada.
Tanto ellas como Fernando coinciden en que la aprobación de la ley es un gran avance para la sociedad ya que a partir de esto se contemplará al cannabis desde una visión científica, ya que ahora se contarán con estudios de diversos organismos como el INTA y el Conicet, y además deberá ser estudiada y tenida en cuenta por los profesionales de la salud. Sin embargo, surge la necesidad de que el autocultivo esté permitido en nuestro país ya que, a raíz de la ley, está permitido el aceite importado.
“Sin el autocultivo queda afuera la posibilidad de que te funcionen otras cepas. La Charlotte’s Web es una cepa que puede funcionar o no y te perdés la oportunidad de probar otras posibilidades”, remarcó Florencia.
“Hay que ir hacia el autocultivo: es la manera más sana para nosotros de obtener (el cannabis) y no depender tanto de los entes”,
dijo Fernanda Canut, mamá de Giuliano.
“Escuché del cannabis para las convulsiones porque uno siempre está buscando algo para darle una solución al problema”,
recordó Florencia Cifarelli, mamá de Charo.
El dato
Datos
- “Hay que ir hacia el autocultivo: es la manera más sana para nosotros de obtener (el cannabis) y no depender tanto de los entes”,
- “Escuché del cannabis para las convulsiones porque uno siempre está buscando algo para darle una solución al problema”,
- miembros tiene la agrupación Cannabis Medicinal Cipolletti, formada hace menos de un mes. Brindan información y asesoramiento.
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