CAPSA habría estado un año con un seguro «trucho»
La información se la dio el secretario de Turismo, Jalabert, al gobernador Saiz. En junio, la empresa que explota el Catedral directamente no tuvo seguro. El tema sirvió para refirmar el desplazamiento de Vuotto.
VIEDMA (AV/AB)- La «pérdida de confianza» -según sus afirmaciones- fue la razón determinante para que el gobernador Miguel Saiz desplazara al segundo de la delegación de Turismo en Bariloche, Pablo Vuotto. A esa explicación oficial se debe anexar otro dato preocupante: «CAPSA habría estado en junio sin seguro en sus servicios, y la póliza presentada el año pasado habría sido trucha».
Esta última información permitió al gobernador ratificar -según confió a los suyos- que «la expulsión de Vuotto estuvo bien, porque tampoco existió eficiencia en el control».
La decisión del mandatario también profundizó las diferencias con el secretario de Turismo, Germán Jalabert, quien ayer en Bariloche reconoció que su presente es complicado y su sostén político es el intendente Alberto Icare.
Mañana, el gobernador -seguramente- se reunirá en Capital Federal con el jefe municipal de Bariloche. Este cónclave podría definir el futuro inmediato de Jalabert.
«Muy simple, le perdí la confianza», fue la razón que Saiz dio a «Río Negro» cuando se lo consultó sobre la expulsión de Vuotto. No quiso abundar en los detalles, salvo esa conclusión subjetiva de un gobernador en la relación con un funcionario. Lo cierto es que ese desplazamiento puede comenzar a desenmarañar la difícil y compleja relación de CAPSA con los gobiernos de Río Negro.
Son hilos sueltos pero concluyentes. Hace algunas semanas, Saiz se sorprendió al enterarse que Rentas no había verificado un crédito impositivo superior a un millón de pesos en el concurso preventivo de CAPSA.
El lunes último, Jalabert llegó al despacho de Saiz con información igual de preocupante.
-«CAPSA estuvo 20 días de junio sin seguro y, además, la póliza del año pasado era trucha», dicen que el secretario transmitió al gobernador.
– «Esto es increíble…. No puedo estar tranquilo con ustedes», fue la primera reacción de Saiz. Ocurre que él había requerido información de los seguros de la concesión de CAPSA y la semana anterior Jalabert lo había tranquilizado con que «todo estaba bien». Ahora, tres días después, arribaba con una referencia diferente.
Ya tenía tomada la decisión, pero esta «ineficiencia» de Turismo consolidó más la determinación sobre Vuotto, por lo que Saiz emplazó a Jalabert para cumplir con esa expulsión.
Simultáneamente, en El Bolsón, se concretó el viernes un encuentro importante que podría permitir al entendimiento del pasado y del presente de la concesión del Cerro Catedral. Saiz recibió al vicepresidente de CAPSA, Juan Cruz Varela. De la entrevista también participaron Jalabert y los diputados Noemí Sosa y Hugo Castañón. En un momento, el empresario pidió dialogar a solas con el gobernador. Poco trascendió -hasta ahora- sobre los andariveles de la reunión, aunque las partes se habrían retirado con mutuos interrogantes acerca de la nueva relación por construir entre el gobierno de Río Negro y la concesionaria del Cerro Catedral.
Mientras tanto, Jalabert reiteró en la víspera en Bariloche que no hablaría del desplazamiento de Vuotto. «No voy a hacer declaraciones sobre ese tema», repitió entre nervioso e incómodo ante la insistencia periodística. Se negó incluso a indicar si Vuotto sigue formando parte de su equipo.
No obstante, «Río Negro» confirmó que hasta ayer seguía a cargo de la gerencia del Coatur, que virtualmente funciona como la delegación provincial en el cerro Catedral. Para Vuotto, nada había pasado porque nadie lo había notificado de su cese.
Ante la prensa, Jalabert admitió que, desde lo político, su gestión transita por un presente complicado y que tiene pocos aliados en el gobierno, al punto de señalar abiertamente que su sostén principal es el intendente Icare.
Jalabert dice que «no hubo error, sino negligencia» en las aerosillas
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB)- En opinión del secretario provincial de Turismo, Germán Jalabert, el ajuste defectuoso de las mordazas que precipitó la caída de las aerosillas en el cerro Catedral «se parece más a una negligencia que a un simpl error». La distinción semántica apunta a cargar la responsabilidad sobre el empleado que la noche anterior al incidente tuvo a su cargo la habitual «intervención de mantenimiento» sobre las aerosillas siniestradas.
Según el funcionario, la actuación del operario no puede ser calificada como un descuido sino prácticamente como una falla a sabiendas.
El argumento parece circunscribir las causas del incidente que produjo heridas a 16 esquiadores en esa «negligencia», relevando de culpa a la estructura de control interno de CAPSA y a la fiscalización externa que debe ejercer la provincia.
Jalabert aclaró no obstante que cualquier sanción administrativa sobre la concesionaria de los medios de elevación «se resolverá a partir de las pericias pedidas por la justicia», que hasta hoy se realizaron sólo en parte y están bajo secreto de sumario.
Otros voceros anticiparon sin embargo que le podría corresponder a CAPSA una multa de 50 mil pesos por ese incidente, que no fue el primero en su tipo.
La conducta de la secretaría de Turismo es bien distinta de la seguida durante el deslizamiento de otra aerosilla ocurrida a fines de junio que le provocó lesiones a dos turistas canadienses. En ese episodio, la provincia llevó adelante su propia investigación y terminó imponiendo una multa de 25.000 pesos sin esperar la intervención de la justicia.
Jalabert dijo que la diferencia se debe a CAPSA en aquella oportunidad admitió de inmediato que la mordaza de la aerosilla estaba mal ajustada. «Pero en este segundo caso -justificó el funcionario- la empresa sólo dijo que la noche anterior hubo una intervención sobre las aerosillas, y nada más que eso».
Nota asociada: Análisis: Sospechas
Nota asociada: Análisis: Sospechas