Cariños que matan, en Corea del Norte
Emilio J Cárdenas*

Muchos seguramente recuerdan el insólito y folletinesco asesinato del hermano del líder norcoreano Kim Jong Un, en el aeropuerto de Kuala Lumpur, en Malasia, el año pasado.
Allí, mientras Kim Jong Nam, de 45 años de edad, esperaba en la antesala para abordar un vuelo en una línea aérea de precios baratos, dos mujeres de pronto lo rociaron con elementos químicos que inmediatamente conformaron en su piel el agente denominado VX y le hicieron perder la vida, en cuestión de minutos.
La víctima era considerado como una suerte de “play boy” de segundo nivel que, como jugador empedernido que era, pasaba sus días rodeado de “gangsters” y sumergido en los antros y casinos de Macau, en compañía del alcohol y las mujeres bonitas.
Era financiado por su poderoso tío, Jang Song-thaek, quien, a su vez, fuera perversamente ejecutado, en el 2013.
En ese momento se pensó que su muerte tenía, quizás, que ver con el eventual proceso sucesorio del cruel régimen dinástico que conduce a la aislada Corea del Norte.
Para eliminarlo definitivamente como rival o aspirante al poder.
Nuevas investigaciones sugieren ahora que el asesinato pudo bien haber tenido otras razones y connotaciones.
Kim Jong Nam era, aparentemente, un informante más de la CIA norteamericana, a la que pasaba información en reuniones frecuentes que tenían lugar en Singapur o en Malasia, contacto sumamente peligroso que pudo ciertamente haberle costado la vida.
La circunstancia de, tras su sorpresiva muerte, haber encontrado ciento veinte mil dólares, en efectivo, dentro de su mochila, parecería confirmar lo antedicho.
Además llevaba consigo una serie de antídotos, incluyendo uno específico contra el VX, que sin embargo no llegó a utilizar. Obviamente sabía muy bien que eventualmente podía ser asesinado.
Porque, públicamente, sostenía que Corea del Norte debía romper su aislamiento y acercarse rápidamente al mundo exterior.
Esa opinión, más su parentesco con el líder norcoreano y su vínculo secreto con los EEUU pudieron finalmente haber conformado una mezcla realmente letal, que terminó costándole la vida.
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.