Carlos Fuentes y su premonición de un mundo sin Whatsapp

"La silla del águila" fue editada en 2003 pero se ubica en 2020 en medio de una caída de las comunicaciones en todo México.

Por Martín Belvis

«La silla del águila» es una novela de Carlos Fuentes, el genial mexicano que era una delicia leer y escuchar. Fue publicada en 2003 y narra un episodio que iba a ocurrir en 2020, el año pasado: el país se quedaba sin satélite por una represalia de Estados Unidos y todo volvía a la correspondencia de carne y hueso, la tradicional de papel, sobre y estampilla.

Es desopilante cuando no reveladora esa realidad en la que Fuentes imagina que la rosca política, las luchas palaciegas y los amores contrariados no desaparece a pesar de que no hay más teléfonos ni correos electrónicos ni servicios de mensajería.

La novela se publicó en 2003.

El presidente Lorenzo Terán, su gabinete, sus opositores y hasta Josefina “Pepa” Almazán, esposa de uno y amante de otro, deben escribir cartas, que es el vehículo con el que Fuentes escribe la novela.

«Amanecimos el 2 de enero con nuestro petróleo, nuestro gas, nuestros principios, pero incomunicados del mundo. Los Estados Unidos, alegando una falla del satélite de comunicaciones que amablemente nos conceden, nos han dejado sin fax, sin e-mail, sin red y hasta sin teléfonos. Estamos reducidos al mensaje oral o al género epistolar -como lo comprueba esta carta que te escribo con ganas de comerla y tragarla-, ¿por qué demonios me hizo caso el señor Presidente y puso los principios por encima de la cabrona realidad?», le hace decir el mexicano a uno de sus personajes.

Por algunas horas el mundo dejó de tener algunas de sus principales redes sociales y servicios de mensajería sólo para darnos cuenta cuán concentrado está el negocio y qué fácil es vivir a pesar de no poder darle con los dedos a un telefonito.


"La silla del águila" es una novela de Carlos Fuentes, el genial mexicano que era una delicia leer y escuchar. Fue publicada en 2003 y narra un episodio que iba a ocurrir en 2020, el año pasado: el país se quedaba sin satélite por una represalia de Estados Unidos y todo volvía a la correspondencia de carne y hueso, la tradicional de papel, sobre y estampilla.

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