Desprecio por las víctimas
Buenos Aires
En cualquier país serio, la vocera presidencial Gabriela Cerruti ya hubiera renunciado o el presidente la habría echado.
Recordemos la barbaridad que dijo, nada menos que en presencia de la ministra de Igualdad de España, Irene Montero: “En la fuente… Ahí lo que tenemos ahora, después del Covid, la Derecha ha puesto sus piedras recordando a los muertos del Covid”.
Tamaño desprecio por las decenas de miles de víctimas fatales del Covid-19 en la Argentina, y sus familiares, es inadmisible.
Desprecio por el dolor ajeno de un gobierno que en plena pandemia retaceó vacunas, se las inyectó a sus amigos y realizó fiestas en la Residencia de Olivos mientras sancionaba a quienes no se encerraran en sus casas.
Luego de conocerse esto, Cerruti hizo un pedido de disculpas a medias: “Lamento profundamente si algún familiar de víctimas del Covid que ha homenajeado a sus seres queridos dejando simbólicamente piedras, se sintió ofendido por mis palabras”.
El Gobierno -a través de su máxima figura- debería ser el primero en dar ejemplo de respeto.
Dichos de tamaña discriminación y desprecio provenientes de la principal exponente de la palabra presidencial deberían ya mismo merecer repudio y la funcionaria que los profirió estar fuera del puesto que se le asignó.
Pero lamentablemente, sabemos que Alberto Fernández -desde París- ha quitado importancia a esas palabras.
Mariel Inés López
Buenos Aires
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