¿Dónde ha quedado la humanización de la medicina?
Mabel Jazmín Valdez
BARILOCHE
Jamás se me ocurriría decir que en Argentina no podemos permitir seguir atendiendo a extranjeros que deban realizarse curaciones, tratamientos o urgencias en nuestros hospitales públicos.
Hay un sentimiento humanitario al que nunca deberíamos renunciar.
Pero sí me duele que un argentino -como el ciudadano salteño que realizaba una travesía en moto junto a sus amigos en Bolivia- no haya sido dignamente atendido en ese país durante su agonía.
Sobre todo, considerando que (según se ha asegurado) primaban razones monetarias, una prioridad que -a decir verdad- hemos escuchado plantear también varias veces desde las áreas contables de algunas clínicas privadas de Argentina como condición necesaria antes de suministrar atención o a realizar una internación.
¿Dónde ha quedado la humanización de la profesión médica?
¿Dónde ha quedado el juramento hipocrático de los profesionales de la medicina?
En el caso de lo ocurrido en Bolivia, hay que tener en cuenta que se había firmado un Acuerdo de Cooperación en Materia de Salud entre Argentina y Bolivia que contempla “garantizar la gratuidad y oportunidad de los tratamientos de las urgencias y emergencias que afecten a nacionales de una parte que se encuentre en el territorio de la otra parte, independientemente de su estatus migratorio”.
En definitiva, se ha violado el acuerdo.
Y en este punto, el embajador argentino en el vecino país y la Cancillería argentina deberían actuar con firmeza en la búsqueda de explicaciones y de una reparación ante tal violación inaceptable.