Lo cortés no quita lo valiente

Por Carta de lector

Hugo Modesto Izurdiaga
DNI 11.604.534.

“Lo cortés no quita lo valiente” Todo tiene un límite. Nuestro presidente debería expresarse de manera cordial y diplomática. En su disertación en la Fundación Faro (agosto de 2025), manifestó que iba a dejar de insultar. El cambio discursivo duró muy poco. Lejos de suavizar su tono, volvió a descalificar a quienes no coinciden con sus ideales, llámense gobiernos extranjeros, artistas, gobernadores, científicos o periodistas. El líder de La Libertad Avanza deberá comprender y aceptar que aquel que piensa distinto a él no es su enemigo político.

De un jefe de Estado se requiere un vocabulario limpio. Se puede ser un líder fuerte y combativo siendo, al mismo tiempo, una persona educada y respetuosa.
En democracia, gobernar es un arte por el cual resulta imperativo dialogar respetuosamente con el que opina diferente. Sin embargo, la diplomacia brilla por su ausencia; lo suyo parece una estrategia de eterna confrontación.

Según un informe del diario LA NACIÓN (5 de agosto de 2025), en su primer año de gestión el mandatario emitió 4149 insultos y descalificaciones. «La República necesita una armonía de la que carece el discurso oficial». Sr. Javier Milei: ¿Podrá usted llegar a debatir sin ofender ni atacar a los demás?


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