Caso Gigli: se vienen los días decisivos

Mañana finalizan los testigos con el hijo del “Tano” y su exesposa. La fiscalía cree que está demostrado que es el asesino y la defensa juega sus últimas fichas. El miércoles, los alegatos.



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Después de dos semanas de analizar pericias, escuchar peritos y testigos, el caso Gigli está ingresando en su etapa decisiva. Para el lunes están previstos los últimos testigos: la exesposa de Gigli, el hijo que tienen en común y el padrino del joven, con quien se quedó cuando viajó a Buenos Aires con su padre.

La última ronda de testigos es muy importante. Para la defensa de Gigli es la última oportunidad para tratar de confirmar su teoría de que el Tano no estuvo en la escena del crimen, sino que ya estaba viajando hacia Buenos Aires en su camioneta. Además insisten en que el Tano no tenía ninguna motivación para asesinar a quien era su amigo desde hace muchos años.

La fiscalía en cambio cree que de esos testimonios saldrán las últimas pruebas que ratificaran su creencia de que la teoría del caso ya está resuelta y que la culpabilidad de Gigli ya está acreditada.

El miércoles será otro de los días importantes porque está previsto que comiencen los alegatos, en las que las partes comenzarán a esbozar cuál es la pretensión punitiva para Gigli.

La huella y las zapatillas

Las últimas pruebas que se dieron a conocer y comprometen a Gigli, ubicándolo en la escena del crimen son la huella en el pecho de Martínez cuando estaba tendido en el suelo y la coincidencia con la suela de la zapatilla marca Salomon que trajo el imputado en su mochila cuando lo extraditaron desde Brasil.

Además las huellas que están desparramadas por varios sectores de la vivienda, coinciden con la pisada de las zapatillas que fueron encontradas al lado de la puerta de la vivienda.

La fiscalía cree que tras asesinar a Martínez, Gigli subió a la planta alta del dúplex, se lavó las manos en el baño (allí encontraron rastros de sangre), tomó dinero, algunas prendas y su documento, y bajó.

Una vez en la planta baja, se cambió el calzado, “chequeó” con el pie que Martínez ya estuviera sin vida y luego salió de su casa para pasar a buscar a su hijo y viajar a Buenos Aires, donde dejó al joven con su padrino para luego emprender el escape hacia Brasil.

Facebook

Si bien Gigli apagó su celular la misma noche del crimen y nunca más lo volvió a usar, a través del rastreo de las comunicaciones, se comprobó que el 15 de septiembre, el Tano creó una cuenta de Facebook desde una IP en un edificio de San Pablo. Se cree que utilizó esa red social para comunicarse con sus más allegados.

E incluso trascendió que hasta intentó ofrecer su potente motocicleta como parte de pago para contratar a un abogado.

Uno de los peritos aportados por la fiscal que declararon en las últimas jornadas también hizo una reconstrucción virtual del hecho.

Según ese trabajo, el asesino sorprendió a Martínez por la espalda cuando el extitular de Rentas de la provincia estaba a punto de tomar un café. En ese momento le aplicó la primera puñalada. Ya sin posibilidad de que Martínez reaccione, el agresor siguió atacando con furia a la víctima, con seis puñaladas más, distribuidas en el pecho y el costado izquierdo del cuerpo.

Tras dos semanas, ahora sólo quedan un par de audiencias para que se empiece a definir uno de los casos que más conmovió en los últimos años.

La cábala de la ropa y la ausencia de familiares

Uno de los detalles que caracterizó el juicio es que se repitieron algunas cuestiones, algunas de ellas por cábala.

Hasta el momento Octavio Gigli siempre asistió a la sala de audiencia con la misma ropa y calzado.

Estuvo vestido con un jean, una camisa de vestir color blanco con líneas grises, y un súeter negro con cuello en “V”.

También repitió el calzado: mocasines marrones (sin medias).

Cuentan sus allegados que la repetición de la indumentaria está relacionada con una cábala del “Tano”.

Otra cuestión que se ha repetido en todas las audiencias es la ausencia de familiares, tanto de la víctima como del imputado.

A lo largo de las dos primeras semanas del juicio, sólo hubo presencia de familiares de Guillermo Martínez en la primera audiencia: su madre y sus dos hermanos, acompañaron a la pareja del fallecido, que fue la primera en dar su testimonio.

Luego no hubo más asistencia de allegados.

Habrá que ver si luego de que declaren el hijo y la ex de Gigli, sigan presenciando las audiencias.

Para la fiscalía, ya está demostrado que Gigli asesinó a Guillermo Martínez

El fiscal Luciano Garrido no tiene dudas de que Octavio Gigli es el asesino de Guillermo Martínez y menos después de los testimonios y pericias que se dieron a conocer en las dos primeras semanas del juicio. Garrido entiende que las pruebas aportadas por los integrantes del gabiente de criminalística que analizaron la vivienda, el cuerpo de Martínez, las huellas que estaban tanto dentro de la vivienda como en el pecho de Martínez, incriminan directamente a Gigli, e incluso lo posicionan como el único autor del crimen ocurrido en la noche del 31 de agosto del 2015 en la vivienda ubicada en Córdoba 991.

El representante del Ministerio Público Fiscal cree tener tan comprobado que el auto del asesinato es Gigli, que en las últimas audiencias desistió de varios de los testigos que había propuesto.

De todas maneras dijo “el plus” en la confirmación de su teoría del caso lo tendrá con la última jornada de declaraciones en la que están citados la expareja de Gigli, su hijo y el padrino del joven que vive en Buenos Aires.

La defensa está segura

En la vereda opuesta a la fiscalía y la querella, la defensa de Octavio Gigli se mantiene firme en su posición que sostener la inocencia del imputado.

“No sólo estamos confiados, sino que estamos seguros” tanto de la inocencia de Gigli sino también de que la teoría del fiscal Luciano Garrido no es la correcta. Si bien Gigli no declaró, su abogada Patricia Espeche basa su inocencia en que viajaba a Buenos Aires cuando se determinó la hora de la muerte de Martínez, que él no tenía motivo para asesinar a su amigo y que sospechan de unos socios con los que compró un terreno en Bariloche.


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