Caso Guanziroli: un pelo y un guante complican al imputado

Pericias detectaron ADN de Honorio Marín y restos de un guante de su propiedad en la escena del crimen



BARILOCHE (AB).- La investigación para esclarecer el homicidio de María Amalia Guanziroli incorporó pruebas fundamentales. Son los análisis de ADN sobre las muestras que se levantaron en la escena del crimen y la pericia a un guante de jardinería. Ambas evidencias complican la situación de Honorio Marín, quien está imputado como presunto autor, afirmaron fuentes judiciales. Los estudios genéticos llegaron la semana pasada al juzgado de Instrucción 2, desde un centro especializado de La Plata. Las fuentes afirmaron que hallaron un pelo que pertenece al imputado en la escena del crimen. Otra pericia confirmó que los restos de goma que descubrieron sobre la cama, donde fue hallada la víctima, coinciden con un guante texturado de jardinería que fue secuestrado en el domicilio del imputado. Los estudios se encomendaron al laboratorio platense porque hubo controversia entre la fiscalía y la defensa respecto de los análisis que se hicieron en el laboratorio de genética de Bariloche. Para los investigadores son dos pruebas objetivas que ubican a Marín en el lugar del crimen. La mujer de 68 años fue asesinada en su casa de la calle Santa Cruz 272 del barrio San Ignacio del Cerro de esta ciudad. Fue hallada por su hija en la mañana del 27 de julio pasado. Estaba atada a la cama con cintos, amordazada y tenía una bolsa de nylon en la cabeza. La autopsia estableció que murió por asfixia y que fue abusada. Marín fue procesado por el juez Ricardo Calcagno como presunto autor de un “homicidio con alevosía”, aunque el magistrado le dictó falta de mérito por el abuso sexual. Luego la Cámara Criminal Segunda de Bariloche revocó el procesamiento porque advirtió serias inconsistencias, apartó a Calcagno y dispuso que el fiscal Guillermo Lista reformulara la acusación. La causa cayó entonces en el juez Martín Lozada, quien resolverá en los próximos días la situación de Marín. Lista redactó otra vez el hecho y atribuyó a Marín haber asesinado a la mujer para ocultar la violación. El Código Penal reprime con prisión perpetua esa conducta. Lozada llamó el lunes pasado a Marín para una ampliación de indagatoria, aunque el sospechoso se abstuvo de declarar, informaron las fuentes. Relataron que Marín conoció a Guanziroli porque su hijastra, quien trabajaba como empleada doméstica para la mujer, lo recomendó para tareas de jardinería. Las sospechas apuntaron de inmediato a Marín, de 27 años, porque una cámara de seguridad de un vecino de la víctima lo captó ingresando el viernes 26 de julio a la propiedad de Guanziroli. La imagen muestra a un hombre que, al igual que el imputado, renguea al caminar. Liliana Livio, pareja de Marín, denunció en declaraciones a Radio Seis que “los análisis (de ADN) no coinciden” y que el material que extrajeron de las uñas de Marín “está truchado”. “Siempre hay un perejil que paga lo que hacen los demás”, sostuvo, y dijo que recibió amenazas de otro sospechoso.


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