Caso Zerdán: sigue la puja por una huella dactilar

Apareció en el laboratorio de la bioquímica asesinada en Cipolletti y no pertenece a ninguno de los acusados. Quieren que la cotejen con la nueva base de datos del gobierno rionegrino.

Redacción

Por Redacción

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En septiembre se cumplirán 17 años del crimen de la bioquímica, uno de los tantos asesinatos de mujeres que siguen impunes.

CIPOLLETTI (AC).- Las partes que intervienen en el caso de Ana Zerdán también podrían solicitar el cotejo de la huella que apareció en el laboratorio de la bioquímica y que no pertenece a Juan Carlos Aguirre, uno de los acusados. Ocurre que a fines del año pasado el gobierno de la provincia anunció la adquisición de un sistema informático que permitirá cargar unos 15.000 registros dactilares y palmares. Los Aguirre, padre e hijo, tendrán que ser juzgados este año otra vez a pesar de que en el primer juicio fueron absueltos por falta de pruebas. Al igual que en la denominada “masacre del laboratorio”, tanto la defensa de los Aguirre como la fiscalía podrían solicitar un nuevo cotejo de las pruebas, según se confirmó en el ámbito tribunalicio. Los dos casos, todavía impunes, tienen una particularidad: en el triple homicidio hay una huella palmar que no pertenece a David Sandoval y en el asesinato de Ana Zerdán la huella levantada tampoco es de Juan Carlos Aguirre. David Sandoval fue primero absuelto y luego condenado por los asesinatos de Mónica García (bioquímica), Carmen Marcovecchio (psicóloga) y Alejandra Carbajales (paciente). El caso llegó a la Corte Suprema, que ordenó anular las actuaciones sobre la base del principio de que nadie puede ser juzgado dos veces por un mismo hecho. Una huella de Sandoval apareció en el laboratorio pero la Justicia ya no puede volver a procesarlo. Se sabe que fueron dos los autores y la huella palmar de uno de ellos fue encontrada en una mesada. El triple homicidio ocurrió en Cipolletti el 23 de mayo de 2002 y el abogado de la querella, Marcelo Hertzriken Velasco, pretende un nuevo cotejo con el banco de huellas que está poniendo en marcha la provincia. Según la información del gobierno, el sistema informático fue adquirido luego de una inversión que demandó el desembolso de 14,3 millones de pesos. Concentrará las huellas de toda la población carcelaria, de autores de delitos complejos y de grupos de entre 18 y 35 años con antecedentes policiales. Por el caso Zerdán el Superior Tribunal de Justicia (STJ) rechazó, en agosto del año pasado, el último planteo defensista y dejó a Juan Carlos Aguirre y a su hijo Juan Manuel Aguirre Taboada en las puertas de un nuevo juicio. El abogado de los procesados insistía con que se estaban violando dos principios fundamentales del derecho, el del plazo razonable y la prohibición de doble persecución. Ningún argumento prosperó. Juan Carlos Aguirre era pareja de Zerdán. Fue quien la encontró muerta y llamó a la Policía. Su hijo aportó una copia de las llaves del auto de la víctima y también fue arrestado. En el baño del laboratorio apareció una huella dactilar que no pertenece a Aguirre padre. A esa conclusión se arribó después de una serie de controvertidas pericias que se ventilaron en el primer juicio.

Tras 17 años del crimen


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