Catástrofes que parecen de ciencia ficción
MUNICH.- La violencia del agua se lleva por delante coches, camiones e incluso trenes. Sobre la tierra inundada nadan casas en llamas, hay explosiones en los reactores atómicos y decenas de miles de personas huyen en busca de un lugar seguro. Las imágenes que vive Japón parecen sacadas de una película apocalíptica al estilo de Roland Emmerich, experto en llevar al cine catástrofes como las de “Independence Day”, “The Day After Tomorrow” o “2012”. Pero ahora, esas imágenes no son fotogramas, sino la triste actualidad. Y realidad. Emmerich no es el único, ni el primero, que se ha hecho un nombre a base de contar el fin del mundo. A finales de los 90, películas como “Armageddon” y “Deep Impact” hablaban de impactos de meteoritos sobre la Tierra, mostrando la destrucción y la tragedia humana. En 2008 llegó a las pantallas niponas el filme animado “Ponyo”, de Hayao Miyakuzi, que un año más tarde se estrenó en España y América Latina. La cinta habla de la violencia de la naturaleza, con enormes olas que amenazan un pueblo costero. La pececita “Ponyo” y su amigo humano intentarán evitar una catástrofe. Y también la apocalíptica “The Road”, basada en la novela homónima de Cormac McCarthy, habla de dos almas que caminan juntas en busca de un futuro en medio de una misteriosa catástrofe medioambiental. Apocalipsis después del Apocalipsis. Pero mientras en Japón las salas de cines han retirado la proyección de “Más allá de la vida” (Clint Eastwood), que comienza con la recreación de un demoledor tsunami, la amenaza nuclear que vive el país pone de actualidad un buen puñado de películas que surgieron sobre todo durante la Guerra Fría. Las explosiones en los reactores de la central japonesa de Fukushima I reavivaron el miedo a una catástrofe de dimensiones similares a la tragedia de Chernobyl, el 26 de abril de 1986. Aquel “Innocent Saturday” fue llevado a la gran pantalla por el aclamado guionista y cineasta ruso Aleksandr Mindadze y estrenado hace apenas un mes en la Berlinale. “Para nosotros, los rusos, Chernobyl está muy presente. Se ha grabado a fuego en nuestras memorias”, dijo entonces el realizador. (DPA)
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MUNICH.- La violencia del agua se lleva por delante coches, camiones e incluso trenes. Sobre la tierra inundada nadan casas en llamas, hay explosiones en los reactores atómicos y decenas de miles de personas huyen en busca de un lugar seguro. Las imágenes que vive Japón parecen sacadas de una película apocalíptica al estilo de Roland Emmerich, experto en llevar al cine catástrofes como las de “Independence Day”, “The Day After Tomorrow” o “2012”. Pero ahora, esas imágenes no son fotogramas, sino la triste actualidad. Y realidad. Emmerich no es el único, ni el primero, que se ha hecho un nombre a base de contar el fin del mundo. A finales de los 90, películas como “Armageddon” y “Deep Impact” hablaban de impactos de meteoritos sobre la Tierra, mostrando la destrucción y la tragedia humana. En 2008 llegó a las pantallas niponas el filme animado “Ponyo”, de Hayao Miyakuzi, que un año más tarde se estrenó en España y América Latina. La cinta habla de la violencia de la naturaleza, con enormes olas que amenazan un pueblo costero. La pececita “Ponyo” y su amigo humano intentarán evitar una catástrofe. Y también la apocalíptica “The Road”, basada en la novela homónima de Cormac McCarthy, habla de dos almas que caminan juntas en busca de un futuro en medio de una misteriosa catástrofe medioambiental. Apocalipsis después del Apocalipsis. Pero mientras en Japón las salas de cines han retirado la proyección de “Más allá de la vida” (Clint Eastwood), que comienza con la recreación de un demoledor tsunami, la amenaza nuclear que vive el país pone de actualidad un buen puñado de películas que surgieron sobre todo durante la Guerra Fría. Las explosiones en los reactores de la central japonesa de Fukushima I reavivaron el miedo a una catástrofe de dimensiones similares a la tragedia de Chernobyl, el 26 de abril de 1986. Aquel “Innocent Saturday” fue llevado a la gran pantalla por el aclamado guionista y cineasta ruso Aleksandr Mindadze y estrenado hace apenas un mes en la Berlinale. “Para nosotros, los rusos, Chernobyl está muy presente. Se ha grabado a fuego en nuestras memorias”, dijo entonces el realizador. (DPA)
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