Cayetano, santo de unos y otros
San Cayetano es uno de los santos que, muy afincados en la Argentina, reciben fuerte adhesión por parte de inmigrantes peruanos, bolivianos y paraguayos. Una interesante investigación realizada por el sociólogo Aldo Rubén Ameigeiras, investigador del Conicet, revela los términos con que esta devoción está instalada en el espacio popular. Veamos: • En el caso de San Cayetano, su proyección se expandió en tanto devoción muy fuertemente a partir de los años 90, cuando la desocupación se convirtió en un flagelo entre los sectores populares. • En la devoción que se le canaliza a San Cayetano aparecen entremezcladas la instancia oficial de la Iglesia Católica y la devoción popular. De un lado, la misa, la veneración al santo y el impulso de una pastoral que ha enfatizado su vertiente social y popular en torno al “Santo del pan y el trabajo”; del otro lado, los pedidos, las promesas, los agradecimientos, los miles de personas haciendo cola para “tocar” al santo y “tomar gracia” del mismo. • La devoción por el “santo de la espiga” ha llevado a que, más allá de las características o “virtudes” propias de este santo, los creyentes lo hayan convertido, fundamentalmente, en el “santo del trabajo”. Esa apreciación es compartida por algunos dirigentes gremiales y representantes de los trabajadores que incluso han hecho del santuario de San Cayetano, especialmente en momentos de enfrentamientos con las autoridades políticas, un lugar simbólicamente relevante para explicitar también sus reclamos por un trabajo, por un salario digno. (Aldo Rubén Ameigeiras en “Religiosidad popular. Creencias religiosas populares en la sociedad argentina”, editado por la Universidad Nacional de General Sarmiento, Buenos Aires, 2008)