CFK de rápido efecto: de la crisis a la paz en un paso

Weretilneck elogió a Pichetto y destacó el diálogo.



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Señales de unidad. El FpV se esforzó ayer en Roca para mostrar gestos de distensión entre sus dirigentes.

César Izza

El Frente para la Victoria rionegrino buscó emitir rápido la prueba de unidad que exigió el miércoles la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

El último acto institucional del año para el Ejecutivo provincial reunió ayer en Roca al gobernador, Alberto Weretilneck, con el senador Miguel Pichetto, el intendente de Roca, Martín Soria y el vicegobernador, Carlos Peralta, además de diputados, legisladores y otros jefes comunales. La convocatoria fue para anunciar la construcción del edificio de la Universidad Nacional de Río Negro (ver aparte), formalidad que quedó en segundo plano ante la necesidad de generar señales políticas.

Plena armonía intentó demostrar la coalición de gobierno. La imagen distendida de los principales dirigentes se complementó con las palabras, en las que hubo agradecimientos recíprocos por el acompañamiento durante el primer año de gestión.

“Este acto nos encuentra a quienes tuvimos el desafío de gobernar Río Negro desde el 1 de enero”, dijo Weretilneck, trazando un paralelismo entre aquella unidad inicial y la cohesión pretendida ahora.

De todas maneras, en una parte de su discurso se sinceró y dijo que si bien no era proclive a realizar balances, esperaba “que este año termine lo más rápido posible”. Aludió allí a la tragedia del primer día del 2012 y pidió no sentirse orgullosos ni satisfechos, pero sí “tranquilos” por cómo superaron la ausencia de Carlos Soria.

El gobernador agradeció a Martín Soria porque “cuando me tuvo que retar me retó y cuando me tuvo que felicitar me felicitó”. A Pichetto le reconoció como dato positivo “los desencuentros”, sumando luego a los legisladores y a la prensa crítica dentro del lote de los que aportaron desde su lugar para hacer crecer al gobierno.

“Tuvimos una crisis política, no la ocultamos”, indicó Weretilneck antes de ubicar “culpas y razones de los dos lados”. Por eso destacó luego la “amplitud, consenso, diálogo y autocrítica” que llevaron al reencuentro en el final del año.

Final “no deseado”

El escenario político y social de Bariloche fue tema dominante en el acto desarrollado en el Concejo Deliberante.

Pichetto abrió su discurso recordando que “hay circunstancias que nos obligan a actuar con responsabilidad e institucionalidad” y el gobernador complementó el diagnóstico recordando que “empezamos el año en Bariloche, el 13 de enero, con la reapertura del aeropuerto, y terminamos de una manera no deseada, pero eso no quiere decir que no hicimos nada”.

“Bariloche es un mensaje. Hay que hacer un reanálisis”, agregó.

Finalmente, el mandatario sostuvo que “Río Negro cambió y los resultados se van a ver en los tres años que quedan” porque los procesos políticos necesitan sus tiempos y sus armonías”.

(Redacción Central)


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