Chifladas Tango, diez años de “Desborde”

El sexteto tanguero lanzó su segundo disco en plena pandemia y en él apunta a composiciones contemporáneas

El sexteto Chifladas Tango, una singular orquesta femenina que reúne instrumentos de viento y cantante, celebra una década de actividad con la salida de su estupendo segundo disco “Desborde” donde registró exclusivamente obra contemporánea del género.

El conjunto lo sostienen Julia Winokur y Agustina Kuntze (ambas en flauta traversa), Camila Mandirola Lucci (clarinete bajo), Nazarena Anahí Cáceres (voz), Silvina Montagnoli (flauta en G) y Soledad Lugano (clarinete) y regala una sonoridad infrecuente para el tango y para la música popular local, en general.

“Chifladas tiene una sonoridad propia, única (no hay ningún otro grupo con esta formación) y eso nos va marcando un cierto recorrido, una circulación más fácil por algunos espacios que por otros. Está claro que los lugares que buscan una orquesta típica no nos llaman, pero sí muchos otros, que valoran lo novedoso, o los conjuntos más pequeños, o las formaciones de vientos”, arriesga Winokur a Télam.

Y enseguida revela que “en cuanto a lo sonoro en sí son muchas menos las limitaciones que las que imaginábamos al principio. Por ejemplo: empezamos siendo un quinteto instrumental, porque, ¿Quién puede cantar sobre cinco vientos? Bueno, resulta que se puede, ¡Naza puede! Y desde que tenemos cantante nuestro grupo dio un giro en su sonoridad, que lo llevó a un lugar completamente nuevo”.

En “Desborde” y además de dos temas propios firmados por Winokur (“Iluminame, por favor”) y Camila Mandirola Lucci (“Vértigo”), que fueron adelantos de la placa, se cuentan piezas de Victoria Di Raimondo, Alfredo “Tape” Rubín, Julián Peralta, Ramiro Gallo, Agustín Guerrero y Néstor Gómez.

“En ‘Desborde’ la búsqueda pasa por explorar y explotar al máximo nuestra identidad particular. Ese lugar tiene que ver con nuestra actualidad, y con la actualidad de la escena del tango, con animarnos a compartir nuestras composiciones, y a elegir composiciones de colegas actuales que nos representen desde el tango de hoy y con la efervescencia que está teniendo”, subraya Mandirola Lucci.

P- ¿Les interesa pensar qué aporte hace Chifladas Tango a esa escena?

Camila Mandirola Lucci- Esperamos con “Desborde” aportar desde nuestro lugar al movimiento magnífico que está teniendo la escena actual.

Creemos que desde nuestra formación atípica, sin dudas aportamos una sonoridad distinta, y con ello, la búsqueda estética que eso implica. También desde nuestro lugar de mujeres, feministas, ocupando y ganando espacios, que no son fáciles en el ámbito del tango, ni en ningún ámbito social. Creemos que luchar y ocupar los espacios arriba de los escenarios, tocando, arreglando, componiendo, diciendo desde nuestro lugar, es una necesidad. El tango está en plena transformación y crecimiento, desde sus composiciones nuevas, sus letras, sus formaciones y organizaciones, y nos sentimos parte de ese movimiento.

P- ¿Hay que estar Chifladas para hacer tango en el contexto actual de la escena musical local?

Julia Winokur- Quizás cualquier proyecto independiente, que no circule o se adapte a la escena más “mainstream” requiere de cierta osadía. En realidad, lo que hay que tener es ganas. Un deseo, una pulsión. Porque todo implica mucho esfuerzo, desde coordinar un horario de ensayo hasta pagar un estudio de grabación. Nada es fácil ni está remunerado, entonces sí… un poco de chifle, pero mucho de deseo.

P- ¿Ser artistas independientes y mujeres suma complicaciones a la apuesta o sienten que define un modo de transitar la música?

JW- Ambas cosas. Por suerte hoy el lugar de las mujeres no es el mismo que hace unos años. No podemos decir que ya no es un factor de desigualdad, porque sería mentira. Sin embargo, tampoco es algo imposibilitante. Lo que es seguro es que no pasa desapercibido. Quizás en unos años esto cambie y nadie note si un grupo tiene varones o mujeres o qué… y a nadie le interese. Para nosotras es una parte importante de nuestra identidad como grupo. Y sí, condiciona en cierto sentido nuestro transitar por el mundo del tango.

P- La pandemia no impidió que publicaran “Desborde”, pero ¿Cómo atraviesan el contexto desde la autogestión?

JW- Con mucho esfuerzo. Por suerte somos un grupo muy unido y con buena comunicación. Además, al tener tantos años de trabajo juntas, ya tenemos aceitados algunos mecanismos. Por suerte, el disco ya estaba grabado cuando empezó la pandemia, pero eso es solo el primer paso de diez mil que implican lanzar un material y en 2020 todo costó el doble. Si no tuviéramos tanto amor por nuestro grupo y nuestro nuevo disco, tantas ganas de seguir haciendo, no creo que lo hubiéramos podido llevar a cabo.

P- ¿Qué implica publicar “Desborde” a 10 años de haberse formado como grupo?

CML- Una gran apuesta, un profundo crecimiento, y una inmensa alegría. “Desborde” es el resultado de un largo camino recorrido, como grupo, como compañeras, como músicas, como compositoras, arregladoras, como mujeres tangueras. “Desborde” se encuentra en los bordes del tango, desdibujándolos por momentos; desbordando y bordando nuevos decires.

P- ¿Cómo llegaron a esa síntesis entre el “Desborde” y el “bordar”?

JW- De alguna manera nos sentimos todo el tiempo en ese movimiento: aprender y desaprender, respetar y cuestionar, meternos en una sonoridad heredada y crear la propia. Además de que el bordado está asociado tradicionalmente a una actividad femenina y eso (el estereotipo) es algo que también tratamos de poner en cuestión, de “desbordar”. Por último, nos gustaba la idea de desbordar los bordes entre una y las otras, que es lo que pasa cuando tocás en grupo, si realmente “se arma” una sonoridad de grupo.

Agenica Télam


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