¿China debe responder por la pandemia?

Juan Martin Brussino Kain*


Los estragos del coronavirus a lo largo y ancho del planeta son inconmensurables, la pandemia se ha registrado, como ninguna otra cosa conocida en la historia de la humanidad, en todos los países del planeta, afectando la salud de las personas y además su condición económica por las medidas de biocontención. En las otras, como el sarampión, la gripe española, la peste negra o el sida, el impacto mundial fue diferente.

Ahora bien, debe responder el Gobierno de China por las consecuencias del coronavirus, y en su caso de qué forma debe hacerlo.

La respuesta a esa pregunta dependerá de muchos factores. En última instancia se articularán en función de lo que los Estados demanden. En EE. UU. algunos expertos ya lo han planteado, tal como lo expone el columnista del Mark Thiessen (9-4-2020 The Washington Post). Entendiendo que el sistema judicial de EE. UU. es un buen mecanismo para ello.

Pero, ¿a nivel internacional qué puede ocurrir?

Lo primero que debe determinarse es si el Gobierno chino es responsable en algún aspecto de la magnitud de la pandemia. Si la respuesta es positiva, se podrá avanzar a la segunda ecuación, cuál es el contenido y extensión a la responsabilidad.

Si bien con los datos hasta aquí confirmados, o presuntamente confirmados, esto es, que la covid-19 surgió en un mercado de alimentos en la ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei en China, y de allí se contagió el primer humano, esa circunstancia le resulta ajena claramente al Gobierno chino, es decir, no podrá responsabilizársela por el brote viral, sin embargo, cambiaría esa posición si el virus surgió producto de una manipulación científica hecha por científicos dependientes de Pekín.

Ahora bien, el punto a analizar es qué hizo el Gobierno chino cuando tomó conocimiento de la existencia del contagio a humanos. Aquí lo esencial será determinar si hizo lo que debía hacer conforme las obligaciones internacionales o no. Si lo hizo, claramente, nada no podrá reprochársele; ahora bien, si no lo hizo dependerá del contenido de la acción o la omisión.

Si el régimen chino manipuló información, esto es, ocultó datos o falseó datos que resultaban esenciales para que la comunidad médico-científica pudiera delinear acciones de biocontención y la implementación de políticas de salud a nivel internacional (OMS) e incluso a nivel nacional, y esa manipulación tuvo como consecuencia que se agravara la situación mundial, pues en ese caso la respuesta positiva se impone.

Según la información publicada en The Washington Post hace unos días que da cuenta de que el Gobierno chino le mintió a la comunidad internacional, la fecha del primer contagio se produjo el 17 de noviembre (y no el 31 de diciembre) y para el 15 de enero ya 1.700 trabajadores médicos chinos habían sido infectados, y China seguía sosteniendo que no se evidenciaban casos de transmisión de persona a persona. Es decir, no solo (presumiblemente) mintió con la fecha de la aparición del virus en humanos, sino que ocultó un dato esencial para tomar medidas de biocontención a nivel planetario. Es decir, con su accionar habría obstaculizado los esfuerzos de las organizaciones internacionales (OMS) y de cada uno de los países del mundo para prepararse, conforme cada una de sus posibilidades, para contener del mejor modo que les sea posible la enfermedad.

De probarse lo anterior, se trataría de una conducta deliberada de un Estado que tuvo como consecuencia la causación de un daño concreto a otros Estados (en salud en primer término, en la economía en segundo término).

Si china cometió perjurio de consecuencias internacionales, además de las nacionales, es altamente probable que deba responder por ellas.

Luego se debe determinar qué tipo de respuesta debe dar China. ¿Alcanza con las disculpas a la comunidad internacional, o la respuesta debe ser económica?

La simple disculpa surge como necesaria, si es sincera, pero no excluyente de otras como la económica o la científica derivada de aquella, para evitar contrarrestar los efectos del coronavirus.

Si bien es muy complejo determinar cómo se podría articular un reclamo por los daños, eso no lo torna imposible de realizar.

*Juez de Río Negro y docente de la UNRN



Los estragos del coronavirus a lo largo y ancho del planeta son inconmensurables, la pandemia se ha registrado, como ninguna otra cosa conocida en la historia de la humanidad, en todos los países del planeta, afectando la salud de las personas y además su condición económica por las medidas de biocontención. En las otras, como el sarampión, la gripe española, la peste negra o el sida, el impacto mundial fue diferente.

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