China: Xi Jinping comienza a poner su sello
EMILIO J. CÁRDENAS (*)
A través de una nueva directiva emanada de un decreto del Politburó del Partido Comunista de China su nuevo líder, Xi Jinping, parece haber comenzado a marcar las pautas generales de acción que gobernarán su administración. Por su inusual contenido, vale la pena sintetizar al menos los grandes trazos del fuerte mensaje implícito subyacente en esa directiva: hacer es importante, publicitarse no lo es. Porque Xi Jinping cree que aún hay realmente una enormidad de cosas que hacer y actitudes que modificar para mejorar internamente a su país. Mucho que corregir, entonces, particularmente en materia de conductas públicas. La directiva aconseja a los funcionarios dejar de lado la retórica y hablar en sus mensajes y discursos de cosas concretas, particularmente cuando ellas tienen que ver con las necesidades específicas de la gente. Además se dispone dejar de lado las “inauguraciones” de obras que permiten a los políticos “mostrarse” públicamente. Nada de mandarse la parte “cortando cintas” constantemente, entonces. Nada de flores. Ni alfombras rojas. En general, menos fiestas y evitar el uso abusivo de la liturgia. Discursos breves y específicos. Reuniones cortas. Sin pompa y –sobre todo– sin publicidad personal. Hechos, no mensajes vanos ni vacíos. Servir a los demás en lugar de ser servidos. Para los hombres y mujeres de gobierno esto supone, naturalmente, actuar siempre como mandatarios que son y no como presuntos mandantes. Además el decreto del Politburó anuncia que se seguirá –prioritariamente– con el combate constante contra la corrupción, un mal endémico que realmente azota a China y a su administración desde hace décadas. Xi Jinping es un líder carismático, a diferencia de su antecesor, Hu Jintao, a quien llamaban gráficamente “Cara de madera” por inexpresivo. Comunica bien. Acorta fácilmente las distancias. Pero, además, es realista. No en vano pasó siete años, en su juventud, viviendo y trabajando en el interior de China, con una vida no demasiado distinta de la de los demás. Dura, esencialmente. Como la de la gran mayoría de sus conciudadanos. Todo un cambio en el estilo de gestión que recién comienza a definirse y a anunciarse. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas
EMILIO J. CÁRDENAS (*)
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